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4 de agosto. Transcripción del Encuentro Chihuahua: Problemas Contemporáneos de México

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JAVIER CORRAL
Estamos muy contentos, estamos realmente felices de la presencia de cada uno de ustedes este día, Chihuahua los recibe con su cálida hospitalidad. En realidad, se había dispuesto recibirlos con un cálido sol, pero alguien ha cambiado los planes de última hora y los recibimos con la frescura de una lluvia abundante que repleta nuestras presas. Bienvenidos a Chihuahua, gracias por hacer un espacio en su agenda, gracias por su visita y por la disposición para participar en esta mesa; gracias a Cuauhtémoc Cárdenas por estar aquí, a Ricardo Anaya por estar con nosotros, a Alejandra Barrales, a Martha Tagle, a Emilio Álvarez Icaza, a Jorge Castañea Goodman, a Porfirio Muñoz Ledo, a Clara Jusidman, a Santiago Creel Miranda, a Fernando Elizondo, a Agustín Basave, a Guadalupe Acosta Naranjo y por supuesto a Gustavo Madero Muñoz, por estar aquí el día de hoy.
¿Por qué reunirnos en Chihuahua? Tengo el deber de recordar que ha sido Chihuahua, en la historia de México –en un brochazo- en la independencia Chihuahua fue refugio de la libertad al albergar a Miguel Hidalgo, hasta su muerte el 30 de julio de 1811, estamos en los edificios de ese refugio; en la reforma fue custodia de la República, con el presidente Juárez, luego fuimos cuna y chispa de la Revolución Mexicana, y en la época contemporánea no cabe duda que la insurgencia cívica popular de Chihuahua en los 80 marcó el comienzo de la inexorable alternancia democrática de México.
Hoy, Chihuahua es anfitrión de este encuentro plural, porque la circunstancia nos obliga a compartir puntos de vista, pero sobre todo soluciones, propuestas, a los temas que más aquejan a México: el mercado interno débil, la soberanía nacional mermada, la insultante desigualdad social, el régimen político agotado, la debilidad democrática y la violencia.
Podrán compartir a las mesas sus propuestas, en una primera ronda de ocho minutos, sobre uno o varios temas de su preferencia, y posteriormente abriremos una ronda de cuatro minutos para réplica.
Iniciamos este mes de agosto con la noticia, señalada por diversas organizaciones civiles, de que este 2017 podría ser el año más violento en 20 años; para junio, cerramos con 12 mil 155 muertos por homicidio doloso y se estima que podríamos llegar hasta 24 mil en este año.
Si traemos la brújula perdida como sociedad, hemos perdido aquello que nos caracterizó durante mucho tiempo como país, la paz. México no es más aquel país pacífico que fue hace algunas décadas y estamos cerca de perder también nuestra identidad como nación, nuestra identidad descansa necesariamente en un plan de nación; hacia dónde vamos y qué queremos, eso es lo que nos define como país, la nación, nuestra madre, es eso, el plan que las personas se plantean a desarrollar en un territorio, trabajando en comunidad por objetivos comunes.
Es nuestro deber reconocer hasta qué punto las patologías que hoy vivimos, como la violencia, son producto de la omisión del gobierno, hasta qué punto estamos viviendo los síntomas de políticas económicas, financieras, fiscales y comerciales que no sólo no acabaron con la pobreza, sino que reforzaron la desigualdad social, en lo que la Sepal ha señalado como un país en donde dos tercios de los activos físicos y financieros están en manos del 10 por ciento de las familias del país, es decir, 10 por ciento de las familias concentran casi el 70 por ciento de la riqueza de México; hasta qué punto la estrategia de crecimiento del país, fincada puramente en la inversión extranjera, ha transferido los centros de poder y decisión a los corporativos multinacionales. Se trata de un gobierno que está al borde de la renuncia de su soberanía. Cómo la incapacidad que los políticos hemos tenido para generar y acordar soluciones de largo plazo, que se pongan por encima de los intereses personales, ha sido la causante del desencanto con la democracia.
El punto crítico frente al que nos encontramos reclama, como lo he dicho en otras ocasiones con varios de ustedes: valoren la clase política que esté dispuesta a agotarse en sí misma, esto es, a jubilarse con sus propias reformas.
El pluralismo nos exige un concierto en el debate, para no terminar en gritos o en reflexiones que no hacen sino despertar ilusiones de acuerdos que luego se escabullen entre reflexiones nuevas. Los invito a la exposición, a la réplica respetuosa y a encontrar puntos de acuerdo. La realidad nos apremia y el país nos mira a través de las herramientas digitales y diversos medios de comunicación.
Gracias particularmente al Canal 28 de televisión de la ciudad de Chihuahua, que se retransmite en el 25.3 de televisión digital abierta y que nos permite llegar ahora mismo a los municipios más importantes del estado; gracias también a Carmen Aristegui por la transmisión en vivo a través de su portal, Aristegui Noticias, de este encuentro histórico; gracias a todos los que han colaborado en la organización de este evento, de manera especial a Alejandra Chavira por la impecable organización de este evento. Gracias a todas y a todos, comenzamos.
*Que he cometido una omisión imperdonable, no he presentado a Alfredo Figueroa, bienvenido a Chihuahua, Alfredo.
Iremos haciendo las exposiciones alternadamente, en los lugares que hemos dispuesto. Le pido al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano que haga uso de la palabra, bienvenido de nueva cuenta a Chihuahua, ingeniero.
CUAUHTÉMOC CÁRDENAS
Gracias, Javier. Primero, agradecer esta oportunidad y agradecerla además por estar en Chihuahua y por estar en esta compañía de muchos amigos a quienes aprecio. En este encuentro nuestra primera preocupación, como ya lo señaló el gobernador Javier Corral, debiera ser respecto a la situación en la que se encuentra hoy México y los mexicanos, no me voy a referir a ello puesto que yo diría que todos las conocemos. El modelo neoliberal dependiente que se ha sustentado en la búsqueda de la estabilidad económica, el equilibrio de las finanzas públicas, la desregulación de la banca, más y más tratados de libre comercio, la cesión de los mercados nacionales a productores del exterior, el mantenimiento de salarios bajos, el impulso al crecimiento y al empleo a partir de exportaciones, en buena parte de artículos obtenidos de la maquila y en el ensamblaje con escaso valor agregado y en alta proporción producto de operaciones entre empresas.
Por otra parte, en este modelo las más importantes decisiones sobre las políticas del estado se han estado tomando privilegiando en ellas los intereses del poder económico financiero de las corporaciones mediáticas y de las cúpulas oficiales, sin que pueda desconocerse en ellas, en muchos casos, los efectos de la corrupción y las complicidades. Tal es el caso de las llamadas reformas estructurales; una reforma educativa que se ha limitado a medidas represivas y cambios burocráticos y administrativos, una reforma hacendaria o fiscal que ha quedado en una miscelánea y ha resultado totalmente insuficiente en la recaudación que se obtiene, una reforma en la comunicación frustrada por los intereses de las corporaciones mediáticas, al aprobarse las leyes regulatorias de la misma, una reforma laboral que disminuye los derechos de los trabajadores, una reforma energética que ha determinado la pérdida de la exclusividad del estado en la gestión de áreas claves del sector, la renuncia a la protección de la competencia en el libre comercio de los hidrocarburos en América del Norte, el fortalecimiento de la subordinación ante el proyecto norteamericano de seguridad energética y la amputación jurídica de la propiedad originaria de la nación sobre los recursos naturales.
En el modelo de desarrollo, que desde mi punto de vista, requiere nuestro país, el estado debe recuperar la conducción de la economía, la planeación y la promoción misma del desarrollo, impulsando en paralelo la universalización de los ciclos obligatorios de la educación, la elevación de la calidad en el conjunto del sistema educativo, la promoción y fortalecimiento de la educación superior, la investigación científica y el desarrollo tecnológico –visto esto no sólo como elemento de justicia social, sino también como fundamental para el desenvolvimiento económico-.
La premisa prioritaria de un nuevo proyecto económico debe ser distribuir para crecer por inclusión social, es decir, una política económica contra cíclica de crecimiento sostenido en el largo plazo, creación de empleo formal y distribución equitativa de ingreso, fortalecimiento y ampliación del sistema de seguridad social, resultado todo ello de un pacto social entre el estado, la sociedad en general y la actividad productiva en particular.
Los ejes del proyecto deben ser una auténtica reforma fiscal y la recuperación, por el estado, de las facultades para encausar la economía y el aprovechamiento de los recursos naturales del territorio nacional, en función del interés general; sus objetivos inmediatos: crecer aceleradamente desde un 4 por ciento respecto al Producto Interno, hasta un 6 por ciento en pocos años y de manera sostenida en el largo plazo, esto es sin duda posible.
En lo fiscal se requiere una verdadera racionalización del gasto público, esto es, más inversión y un gasto social eficaz, así como reducir la proporción del gasto corriente administrativo, modificar las estructuras del estado desapareciendo o consolidando secretarías, subsecretarías, organismos, fondos, comisiones autónomas y fideicomisos, afectando las onerosas estructuras superiores y respetando a los trabajadores de base, y cancelar todo programa clientelar.
De manera especial, en esta reforma debiera incluirse una progresividad mayor del impuesto sobre la renta, tanto como para generar recursos como para distribuir el ingreso, reducir el impuesto sobre la renta de personas morales al 20 por ciento o menos para aumentar la inversión, sobre todo cuando en el país vecino se anuncia una baja en los impuestos, así como reducir a menos del uno por ciento el impuesto a las transacciones financieras, mecanismos que en la práctica imponen los bancos para beneficio propio hasta situarse en condiciones similares a las principales economías internacionales.
En la búsqueda de una equitativa distribución del ingreso, se requiere instrumentar una nueva política salarial que considere incrementos graduales del salario con metas en los plazos medio y largo, y que incluya una renta base promedio, lo que tendría que complementarse con una reforma laboral que garantice la libertad y la democracia sindical de los trabajadores, dando transparencia al manejo de los fondos sindicales sin intermediación oficial y asegurando el cumplimiento de las disposiciones en materia de seguridad social.
Complemento indispensable de la reforma fiscal debe ser la celebración de un pacto fiscal federal para lograr una distribución equitativa y que dé suficiencias a los ingresos de los municipios y los estados de la federación, y la urgente reconstitución de la banca de fomentos. Se tiene, asimismo, que recuperar el recurso del fortalecimiento de las economías regionales, para que las políticas de la industria y la recuperación de las capacidades productivas del campo sean decisivas.
Una nueva política de industrialización tiene que plantearse la integración y prolongación de las cadenas productivas, dando sobre todo valor agregado a los productos y sin descuidar la exportación, elevar los contenidos nacionales de ésta y buscar el mejor abasto de los mercados internos. En el caso de la minería, se hace imprescindible revisar el régimen fiscal que la rige, obligar el cumplimiento estricto de la legislación de protección y mejoramiento del ambiente, y promover la industrialización de las materias primas en el territorio nacional.
Cambio profundo debe darse a la política petrolera. En primer lugar, los hidrocarburos deben recuperar su condición de recursos estratégicos y la Constitución debe reformarse para que los recursos así calificados sean manejados en función del interés público. El aprovechamiento de la riqueza petrolera debe considerar un manejo de las reservas que les garantice una vida lo más larga posible, sin detrimento de satisfacer las demandas que en el tiempo se presenten, pero dando preferencia a la industrialización del recurso para obtener refinados y petroquímicos, y reducir gradualmente las exportaciones de crudo; Petróleos Mexicanos debe recuperar su condición de organismo del estado y conductor de la política petrolera y el petróleo, su condición de impulsor principal del crecimiento económico y la industrialización.
Recuperar las capacidades productivas del campo mediante la reestructuración y reconstrucción de las economías rurales y campesinas, no es sólo un operativo económico sino una de las principales responsabilidades sociales del estado mexicano. En los años de neoliberalismo, víctimas principales han sido grandes sectores de la población rural, forzados a la emigración y a la pobreza, han prosperado las zonas con infraestructura hidroagrícola en las que se han realizado altas inversiones, principalmente privadas o recursos oficiales por intermedio de consorcios multinacionales o de grandes propietarios, donde se han aplicado tecnologías de avanzada y fomentado los productos para la exportación, pero manteniendo en condiciones precarias a los trabajadores del campo y las zonas temporaleras, las regiones semiáridas, amplias zonas forestales y selvas, han merecido muy escasa atención del estado en sus posibilidades productivas y menos todavía para mejorar las condiciones materiales y educativas de su población.
Ahora bien, llevar a la práctica un proyecto de desarrollo como el que se plantea en las actuales condiciones del país, requiere empezar primero por el combate a fondo contra la corrupción, la impunidad y la delincuencia, así como a empezar a instrumentar políticas de crecimiento económico, de fomento al empleo formal, de mejoramiento del ingreso familiar y del impulso a la industrialización; erradicar la corrupción y la impunidad exige, en primer lugar, voluntad política de la que se ha carecido en los altos círculos de estado, que han faltado en cumplir y hacer cumplir a cabalidad el mandato de la ley.
La delincuencia no es un fenómeno autónomo, el sólo combatirla con cuerpos militares o policiacos –como ha quedado demostrado en estos últimos años- no basta, por lo que en paralelo debiera actuarse en nuestra relaciones internacionales, en la creación de empleo formal, en la elevación de los salarios, en las políticas educativas y de salud, en el fomento a la cultura, deporte y el sano esparcimiento.
JAVIER CORRAL
Muchas gracias ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. Tiene ahora la palabra Ricardo Anaya Cortés, bienvenido a Chihuahua, Ricardo.
RICARDO ANAYA
Muchas gracias. Quiero, en primer lugar, agradecer la invitación a un hombre con muchas virtudes, pero quisiera yo destacar una en particular, y es la virtud de la congruencia, gracias, gobernador Corral, hombre profundamente congruente y por lo tanto respetado por todos los que estamos aquí presentes.
Quiero subrayar esta virtud de la congruencia, de la que por cierto Emilio Álvarez Icaza ha estado escribiendo e insistiendo mucho en los últimos días, para poder compartir con ustedes una reflexión: la revista británica The Economist, en su artículo de portada de esta semana, ciertamente en relación a Venezuela, que no es el punto que quiero abordar, pero me parece hace una reflexión que es verdaderamente pertinente para el momento que estamos viviendo en nuestro país; en referencia a Venezuela, dice The Economist –que además me parece que cualquiera que hoy se precie de demócrata en nuestro país, coincidirá en que la crisis que se está viviendo en esa nación es inaceptable-, dice: “es un ejemplo del libro de texto de por qué la democracia sí importa”.
La democracia sí importa, y lo decía ayer Alfredo Figueroa, porque la democracia debe servir a un pueblo para echar a un mal gobierno, la democracia debe permitir a un pueblo deshacerse de un gobierno corrupto e ineficaz, y eso sin duda es cierto para Venezuela, pero por eso apelo a la congruencia que yo reconozco en Javier Corral y a la que ha estado haciendo alusión Emilio Álvarez Icaza, porque si somos congruentes entonces la pregunta obligada es: ¿y el Estado de México qué?, ¿y Coahuila qué? Porque estos regímenes autoritarios que tanto se cuestionan, lo que no permiten es a un pueblo, por la vía democrática, echar a un gobierno corrupto e ineficaz, y eso es exactamente lo mismo que está ocurriendo en nuestro país.
Y ¿por qué, a pesar de que el 80 por ciento de la población en estos estados quiere echar a estos gobiernos corruptos e ineficaces, no lo puede hacer? Porque estamos ya, y lo ha estado diciendo repetidamente Agustín Basave, en un proceso de regresión autoritaria en nuestro país, que debemos observar y que nos debe preocupar, porque estamos viviendo auténticas elecciones de estado donde el gobierno usa y abusa de los recursos públicos para influir en el voto de los ciudadanos, porque el gobierno interviene de manera directa con un eje estratégico clarísimo, que es pulverizar a los opositores para que una primera minoría pueda alcanzar el triunfo.
De esto he podido platicar mucho con Alejandra Barrales, con el propio Agustín. Interviene el gobierno en la vida interna de los partidos políticos opositores, justamente en ese eje estratégico de mantener a la oposición dividida y pulverizada, evita las alianzas electorales de los opositores, promueve candidatos independientes con esa estrategia de pulverización del voto –no me refiero, por supuesto, a este caso- me refiero específicamente al caso del Estado de México; usa de manera facciosa las instituciones del estado mexicano: Procuraduría General de la República, Unidad de Inteligencia Financiera.. es decir, este proceso de regresión autoritaria de que ha estado hablando Agustín es real en nuestro país, y no sólo hay síntomas en el plano electoral, hay también muchos síntomas en otros planos de la vida nacional.
Un gobierno que espía a los opositores, a los intelectuales, a los académicos, a los periodistas que se atreve a espiar, inclusive, a quienes vienen a nuestro país con inmunidad diplomática.
Un gobierno que está preparando una contrarreforma en materia penal sin el más mínimo estudio técnico, sin el más mínimo ejercicio de autocrítica que reconozca que el problema es de capacitación y de implementación, y sin duda un tema obligado en el que me parece debemos estar todos a la altura de las circunstancias, que es el tema de la Fiscalía General de la Nación.
Hace prácticamente un año que llegó la iniciativa para eliminar el transitorio que establece el pace automático de procurador a fiscal general, y es tiempo que ni siquiera se ha dictaminado la iniciativa, es una franca simulación. Estamos ante el inminente peligro de que un procurador se convierta en fiscal por nueve años y detente el monopolio de la acción penal, eso es parte de este proceso de regresión autoritaria, y yo debo reconocer con plena autocritica que ciertamente mi partido, el PAN, no siempre ha estado a la altura de las circunstancias, ésta no puede ser la ocasión; en esto no podemos fallar.
Yo estoy convencido de que son muchísimas más las coincidencias que tenemos quienes hemos sido hoy convocados por Javier Corral, que nuestras diferencias. Coincidimos en que el modelo está francamente agotado, como lo ha dicho con enorme elocuencia el propio gobernador Corral y el ingeniero Cárdenas, coincidimos en la urgencia de combatir a fondo la corrupción, la profunda desigualdad y pobreza que vivimos en el país, que hemos sido incapaces de erradicar –ahí están las cifras recientemente dadas a conocer por el INEGI, no sólo 50 por ciento de la población es pobre, de seguir en la tendencia actual, la mitad de los pobres van a morir en esa misma condición-.
La impunidad, que hoy hay que reconocerlo es transversal a partidos, a poderes, a órdenes de gobierno, la violencia a la que ha hecho referencia Javier Corral y el autoritarismo. Y me parece que en el marco de estas coincidencias si es urgente la necesidad de la conformación de un frente amplio, plural, sí democrático y también opositor de cara al proceso electoral de 2018, un frente amplio con un triple propósito: primero, y en esto tiene toda la razón, con toda la autoridad moral que lo caracteriza por su lucha democrática, el ingeniero Cárdenas, primero propósito: el proyecto. ¿Queremos un cambio de régimen? Qué tipo de régimen es el que queremos; un régimen presidencial, semi parlamentario, con qué características, con qué agenda, con qué causas y con qué propósitos. Segundo, un frente amplio para lograr sí un triunfo electoral, pero tercero, y lo más importante –y esto lo ha dicho con enorme elocuencia Don Porfirio Muñoz Ledo- no se trata de una alianza, se trata de instaurar un auténtico gobierno de coalición, con una mayoría estable que pueda hacer realidad en los hechos ese cambio de régimen, esa transformación profunda, llevar a la práctica ese programa de gobierno.
Estoy convencido, igual que ustedes, que es muchísimo más lo que nos une que lo que nos separa. Hay, sin duda, ideas a las que les llega su tiempo y a esta idea ya le llegó su momento, por eso es algo que se habla en tantas mesas, en tantos espacios.
Yo quiero compartirles que en el PAN estamos listos para aportar la parte que nos corresponde, bajo una fórmula muy clara: primero está el país, después están las organizaciones, incluidos los partidos políticos, y muchísimo después cualquier proyecto personal, por legítimo que sea. Bajo esa fórmula, el PAN está listo para hacer la parte que le corresponde y si me presta Don Emilio la frase, concluiría diciendo: “es ahora o nunca”, muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Ricardo Anaya. Tiene la palabra Alejandra Barrales, bienvenida a Chihuahua.
ALEJANDRA BARRALES
Muchas gracias. Muy buenos días, por supuesto agradecer a mi ex compañero de bancada del Senado, casi, cercanos, al ahora gobernador Javier Corral, que le agradezco la oportunidad de regresar aquí a Chihuahua muy agradecida de encontrarme, reencontrarme, con todos los que hoy están conformando esta mesa y saludar a quienes hoy nos están acompañando aquí en este hermoso recinto, y también a quienes nos siguen en redes y en todos estos medios que hoy están aquí presentes, muchas gracias.
Muy contenta, también, por supuesto de la celebración de este ejercicio que me parece por supuesto muy oportuno, no sólo por lo que hoy está viviendo nuestro país, sino sobre todo por la oportunidad de escuchar las visiones, las experiencias, de todos estos liderazgos que estamos, están, aquí el día de hoy y que seguro será muy enriquecedor el poder compartir, conocer, sus visiones y sobre todo sus propuestas sobre la situación que está viviendo nuestro país.

Yo quisiera aprovechar las intervenciones que hemos escuchado, la del ingeniero Cárdenas, la de Ricardo Anaya, para explicar y coincidir con este diagnóstico que explica a detalle lo que hoy está pasando en nuestro país, las carencias, la situación de dificultad, que ustedes conocen. Nos lleva a confirmar que hoy nuestro país está en un estado de emergencia, yo lo he dicho en reiteradas ocasiones; por más que se trabaje para tratar de vendernos la idea de que no pasa nada, de que esto es normal, esto no es así, para nosotros es claro que hoy México está en una situación de emergencia. No podemos perder la capacidad de asombro, no podemos acostumbrarnos a vivir con miedo, no podemos aceptar que México ocupe los primeros lugares en el mundo como uno de los países más peligrosos, no podemos aceptar la lista que crece día con día de feminicidios, de jovencitas que desaparecen en nuestro país, de todos estos temas de los que de repente sólo hojeamos los periódicos y vemos los números, y son más y son menos, y damos gracias porque hoy no nos tocó a nosotros, pero eso no es normal.
Yo hago énfasis en esta parte, porque nos parece verdaderamente preocupante que nuestro país, nuestra gente, este poco a poco envolviéndose en esta dinámica que pretende llevarnos a perder la capacidad de asombro. Otra parte, que nos parece también importante destacar, como ya describía me parece detallada y acertadamente Ricardo Anaya, es lo que pasa en la forma de hacer política en nuestro país; es claro que el régimen está agotado, es evidente, hay una lista larga de razones por las cuales afirmamos que este régimen está agotado, pero lo más importante es reconocer que el país ha cambiado, el mundo ha cambiado, la gente, los propios mexicanos hemos cambiado en muchos sentidos, y lo único que no ha cambiado en nuestro país es la forma de hacer política. Esta forma de hacer política le fue útil a México seguramente hace muchos años, un presidencialismo fortalecido, una serie de dinámicas que le fueron seguramente útiles a nuestro país en su momento, pero que hoy ya dieron de si, hoy ya no le resuelven los problemas a nuestro país.
Yo lo he dicho de manera reiterada, pero sobre todo convencida: los problemas que hoy vive nuestro país, los problemas que están desbordados, no los va a poder resolver una sola persona y no los va a poder resolver una sola fuerza política, por mejores intenciones que tenga o por la más buena fe que pueda tener, no los van a poder resolver, porque ya nos rebasaron, porque están desbordados y porque entonces surge el reflexionar qué es lo que tenemos que hacer.
En el PRD, les quiero compartir que nosotros hemos hecho también un ejercicio autocritico, hemos reconocido que no hemos estado en muchas ocasiones a la altura de lo que la gente, de lo que los problemas del país nos han demandado y entendemos que es muy importante el encontrar una forma diferente de hacer política en este momento, tenemos que abrir espacios para la ciudadanía, pero verdaderamente –y yo lo digo convencida- por primera vez en muchos años ponernos como partidos al servicio de la gente, y por eso es que nosotros, en un acto atípico al interior del PRD, hemos cerrado filas –digo atípico porque ustedes saben que la unanimidad, la unidad al interior del partido, no es cosa fácil- pero hemos salido a cerrar filas y prácticamente en unanimidad a señalar que la ruta que nosotros proponemos para resolver los problemas de este país, es precisamente la conformación de un frente amplio democrático, la articulación de todos los partidos de oposición en este país, independientemente del asombro que puede causar el que seamos de derecha, de izquierda, del centro, yo lo he dicho convencida cuando veo muchas cejas que se levantan, cuando ven que la izquierda y la derecha y todo esto, yo digo que la capacidad de asombro debiera de estar en este diagnostico que acabamos de comentar, en todo esto que se está viviendo en el país.
Como lo han hecho en otros lugares del mundo, porque esto además no es exclusivo de nuestro país, Francia lo acaba de vivir recientemente, los partidos se dieron la oportunidad, se concedieron la posibilidad de dejar de lado sus posiciones extremas y poner por delante los problemas de sus países, insisto, acaba de pasar en Francia y yo estoy convencida de que en México también lo podemos hacer; sin dejar de lado nuestras causas, nuestras banderas, nuestros orígenes, poner por delante los problemas que hoy le están golpeando a la gente.
Estoy convencida que lo podemos hacer, nosotros hemos manifestado esa disposición y vemos excelente oportunidad ahora que está ya señalado en nuestra constitución la oportunidad de conformar gobiernos de coalición, pero tenemos que hacer las cosas de manera diferente, por eso estamos convencidos que diferente a lo que hemos hecho, incluso el propio PRD durante mucho tiempo, en esta ocasión debemos de ir primero por un programa, primero una agenda que diga con claridad qué le proponemos a la gente, antes de pensar en el candidato debemos decirle a los ciudadanos qué es lo que proponemos, cómo se explica la unidad de todos estos que somos distintos, que somos diferentes.
La otra parte importante, después, por supuesto es entonces sí entrar en la definición del candidato, no de manera diferente, no primero el candidato y después el programa, y lo otro para que esto sea realidad, necesitamos la capacidad de conformar una mayoría diferente, y concluyo señalando: la gran diferencia y lo único que nos puede sacar adelante, estamos convencidos, es que en este esfuerzo, en este frente amplio al que estamos llamando, verdaderamente tiene que participar la ciudadanía; espacios en toma de decisiones, involucrarlos, revocación de mandato, etc. Todos estos temas que le abren el espacio a la gente. Yo estoy convencida que lo podemos hacer y les reitero, esa es la convicción –por fortuna- ahora también de nuestro partido.
Muchas gracias y un gusto saludarles a todos.
JAVIER CORRAL
Gracias, Alejandra Barrales, muchas gracias. Tiene ahora la palabra Martha Tagle, bienvenida a Chihuahua, Martha.
MARTHA TAGLE
Muchas gracias, gobernador. En primer lugar, por supuesto, quiero agradecerte mucho esta convocatoria, una convocatoria plural, diversa, como la que se ve hoy, y que además, déjeme decirlo, me parece que es solamente alguien como tú, con quien coincido nos une la congruencia, el amor por México, el compromiso, puede convocar, y que me parece que este tipo de encuentros, de espacios, se requieren, qué es lo que requiere nuestro país en estos momentos y que ojalá se multipliquen estos encuentros, porque nos necesitamos encontrar, debatir de cara a la sociedad.
Ya no, la sociedad ya no quiere más acuerdos entre políticos sin que se sepa qué se está acordando; debatir de cara a la sociedad, ponernos de acuerdo, encontrar coincidencias y sobre ellas articularnos y anteponer ante todo el amor por México. Me parece que este espacio puede ser reflejo de eso que se requiere en nuestro país, porque también coincido con Alejandra, nos encontramos en un momento como ningún otro de la historia reciente de México, en el que requiere de nuestra capacidad creativa para encontrar otro tipo de soluciones de las que ya se han experimentado en otros momentos, en ir más allá de lo que siempre se propone, en abrirnos realmente a incorporar e incluir a la ciudadanía.
Yo coincido en que se requiere, sin duda, una articulación entre organizaciones electorales, pero no es necesariamente lo que la ciudadanía está buscando, porque la ciudadanía, cuando se oye hablar de articulaciones entre organizaciones electorales, piensa de manera muy justificada en que se están articulando de cara a conservar el poder, por eso es que para romper con eso necesariamente esta articulación tiene que ser ciudadana, más allá de intereses partidistas, más allá de lo meramente electoral, poniendo en el centro lo importante y lo urgente, que en este momento es una transformación democrática del país.
Nadie, de quienes aspiran a gobernar este país y de quienes tengan posibilidades de llegar a ese espacio, podrá hacerlo con una amplia base de gobernabilidad, ninguno. En el mejor de los casos tendrá un respaldo del total de la población, del 15 por ciento como el actual titular del ejecutivo, y eso ya no es suficiente. Ampliar la base democrática implica buscar formas diferentes de articularnos y de incluir a la ciudadanía, no solamente para hacerle propuestas, sino realmente para incorporarlos, para escucharlos, para hacerles parte de la solución, de lo que requiere México.
Me gustaría solamente tocar algunos temas que ponen en evidencia la necesidad de la urgencia en la que nos encontramos. En materia de corrupción, México obtuvo una calificación de 35 puntos de 100 posibles y ocupa el lugar 95 de 168 países, según el índice de Percepción de Corrupción; 44 por ciento de las empresas en México realizan pagos extra oficiales a funcionarios públicos, de acuerdo con la encuesta de Fraude y Corrupción; funcionarios gubernamentales recibieron sobornos por 10.5 millones de dólares para conseguir contratos de obras públicas, de parte de Odebrecht. La corrupción le cuesta al país unos 347 mil millones de pesos anuales, según las últimas cifras de transparencia internacional.
En materia de desigualdad, en México el 80 por ciento de los activos financieros están concentrados en sólo el 10 por ciento de las familias. Y un tema del cual no puedo dejar de hablar, es el tema de la desigualdad de género; las mujeres destinan el mayor tiempo de su trabajo al trabajo no remunerado y particularmente al cuidado de las personas, que debería ser una responsabilidad del estado; las mujeres con empleo, el 20 por ciento ganaba un salario mínimo al mes, sólo un salario mínimo, y sólo un cuatro por ciento de las mujeres que trabajan tienen una remuneración mayor a cinco salarios mínimos. El porcentaje de mujeres que migran a Estados Unidos en busca de oportunidades va en aumento. Y qué decir de la creciente ola de violencia feminicida que se vive en el país, y que en Chihuahua sin duda tenemos mucho qué decir, y de entrada déjenme reconocer la reciente tipificación de feminicidio en Chihuahua, que había esperado muchos años, a falta de voluntad política, y el gobernador tuvo la voluntad de presentar el tipo penal de feminicidios.
En materia de economía, México es la economía número 14 en el mundo en cuanto a tamaño, pero 45 millones de mexicanos viven en pobreza extrema. La impunidad es un problema de gobernabilidad que ya rebasó los tres niveles de gobierno y urge una presión social y mayor participación ciudadana para erradicar este fenómeno. La violencia, que se manifiesta en robos, asaltos, secuestros, asesinatos, que parece parte ya cotidiana de nuestra vida, cada día deteriora las condiciones de vida y de seguridad humana de la población.
Sin duda, nos encontramos en nuestro país en la mayor crisis de derechos humanos que haya existido; sin duda, todas las demás crisis son importantes, pero hablar de desapariciones forzadas, tortura, trata y una gran cantidad de fenómenos que estamos viviendo y corroen nuestro tejido social, es algo que debe de ponerse en primerísimo lugar. México, en conclusión, es hoy en día el país más violento de América Latina.
Estos datos, que sin duda todos podemos entender mucho de lo que significa la situación de lo que está viviendo México hoy en día, ponen en relevancia la necesidad de articular, de poner más allá del interés personal que cada uno pueda tener, el interés por una transformación democrática que lleve realmente a los ciudadanos el cambio que se busca.
Muchas gracias nuevamente, gobernador, por esta convocatoria.
JAVIER CORRAL
Gracias, Martha Tagle. Tiene ahora la palabra Emilio Álvarez Icaza Longoria, bienvenido a Chihuahua, Emilio.
EMILIO ÁLVAREZ ICAZA
Muchas gracias, Javier. Un grande gusto compartir la mesa con todas y todos ustedes, y además celebro muchísimo el carácter público de este evento, es rara en la tradición de Javier porque estas reuniones no eran públicas y eso es un hecho que hay que resaltar, que las discusiones públicas se hagan en público y se transmitan en público, es una vitalidad de nuestra democracia, eso es un hecho fundamental; lo celebro y por este medio saludo también a quienes nos siguen, que además son parte de la discusión.
Yo quisiera poner cuatro o cinco elementos del diagnóstico, hay elementos comunes, pero parto de la idea de que la apuesta a la transición democrática fracasó, la transición democrática en México fracasa, y el PRI, más que un partido político, es una cultura política que se ha reproducido en muchas, sino en todas, las fuerzas políticas: como término de relación política, como término de relación con los ciudadanos, y tenemos que cambiar eso porque no es aceptable que sigamos reproduciendo los estados de excepción que tenemos; de funcionarios ricos con privilegios, con estados de beneficio, y gente en estados de pobreza, migrando violencia, o sea, partamos de ese diagnóstico: la transición fracaso, y tenemos una alternancia bastante limitadona.
La segunda es [que] acompaño absolutamente la idea de la regresión autoritaria, sistemática y cada vez más acelerada. No sólo fallo la transición, sino regresión, y eso tiene que ver con un gobierno que no respeta la ley, que manda mensajes de que le vale absolutamente y que juega las elecciones de manera ilegal, sin rubor, ni pudor, cínicamente, y que también pone en evidencia por la profunda crisis que tiene este gobierno. ¿Cuáles son los dos elementos de la crisis de este gobierno? Una crisis de ética, por la corrupción, y de derechos humanos. Son los dos grandes fracasos que llevaron al despeñadero de este gobierno, y cada vez con los avances que habíamos logrado en la transición más residuales, cada vez en pérdida, en erosión.
Me parece, por supuesto, que hay una crisis de modelo de política actual, hay una profunda crisis de confianza y de representación, en partidos políticos y en gobiernos, tenemos que hacernos cargo de eso, porque si no es difícil reconstruir cualquier país, si no asumimos que hay una crisis de confianza, y por supuesto que aquella apuesta que queríamos como un sistema de partidos poderosos, ha terminado en una poderosa partidocracia, que está siendo hoy una parte vital del problema, y eso tenemos que ponerlo en la discusión.
Por supuesto, una crisis profundísima en materia de derechos humanos y una crisis profundísima en materia ambiental; el 25 por ciento del territorio nacional está concesionado para exploración y explotación minera, los pueblos indios de este país están siendo arrasados, sus liderazgos están siendo asesinados. Es vital poner ese tema en la agenda.
También, el socavón del paso exprés en Cuernavaca es una buena idea para describir en dónde está este gobierno, este gobierno federal. Está ahí, pero también es el lugar de México en el mundo; no estamos en América Latina, no estamos en América del Norte, estamos perdidos, y México no ha sólo perdido un liderazgo importante que tenía, sino que estamos haciendo algunas labores pues de vagón, de cabús, en política exterior que mucho afecta, por ejemplo con los centroamericanos que pasan a este país, que han sido maltratados. Si queremos tener congruencia al exterior con Estados Unidos, tenemos que ver qué pasa con los centroamericanos y centroamericanas que pasan en este país.
La segunda idea, que creo que por supuesto pasa por una agenda de transformación democrática, dotar de contenido a esa agenda y a un frente amplio, o sea, no puede pensarse sólo como un asunto electoral; lo hemos platicado con Ricardo, lo hemos platicado con actores del PRD, y esa idea para hacerla verosímil tiene que pasar ahora, no puede empezarse el ’18, es que el ’18 ya empezó. Y eso tiene que pasar –en mi opinión- para empezar a hacerlo verosímil, por cinco puntos mínimos, pueden ser más.
Celebro muchísimo el mensaje del no al fiscal carnal, no se puede reelegir un fiscal que era abogado del PRI, pero por favor. Es que hace 20 años empezamos a luchar por una PGR autónoma y ahora se la vamos a dar a un abogado del PRI, dicho con el voto de toda la oposición a favor. Si se quiere ser oposición eso hay que detenerlo, y hay que mandarle un mensaje fuerte y claro al gobierno federal, eso no es aceptable y se levanta de cualquier mesa que sea necesario, eso no puede pasar.
Segundo: urge un fiscal anti corrupción. El Sistema Nacional Anticorrupción está reventado por dentro, hemos hecho un trabajo de tres años y la hora que no se logra. Tercero: hay que asumir que algo se acabó de romper el 4 de junio, o sea, lo que sucedió en Coahuila, en el Estado de México, es inaceptable y también con un árbitro que no ve nada de lo que pasa, los ríos del dinero ilegal, por eso hemos pedido la renuncia del Consejo General, porque no es aceptable irse bajo esas condiciones, tiene que haber un emplazamiento. Ya en el ’94 hubo un emplazamiento de emergencia y me parece vital retomar el tema del árbitro para las condiciones y la fiscalización, donde los partidos tienen que hacerse cargo también; no puede haber dinero ilegal y los propios partidos tienen que hacerse cargo.
Cuatro: los casos emblemáticos de corrupción tienen que ser parte de la agenda de presión, parte de la agenda pública. Los gobernadores, Ruiz Esparza, bueno, la lista es grande; el nuevo PRI acabó siendo la lista VIP de Interpol, por favor, o sea, eso no puede ser así. Tenemos necesariamente que investigar y sancionar el espionaje ilegal; un gobierno que hace lo que hace con organismos internacionales, con la oposición, con periodistas, con adolescentes, y no pasa nada. Eso al menos me parece como cinco puntos, ya, para empezar.
Hay temas de agenda del país que me parecen vital, tiene que centrarse en atender los dolores y las necesidades de la gente. Por supuesto que hay víctimas de la violencia, víctimas de la corrupción, víctimas de la impunidad, víctimas de abuso de poder, víctimas de violaciones a los derechos humanos, esa centralidad tiene que estar en la agenda pública. Por supuesto que hay un dilema de generar valor: generar valor económico, generar valor social y generar valor cívico, no puede ser otro horizonte que no sea el de la dignidad. No es posible que eduquemos en el miedo a nuestros hijos, estamos educando en el miedo, eso no es aceptable como término de relación y horizonte de país.
Tenemos que recuperar al estado, eso significa seguridad ciudadana, igualdad ante la ley, estado democrático de derecho frente a la impunidad y corrupción. Es que no somos iguales ante la ley, hay unos privilegiados, consentidos, protegidos; hay un pacto de corrupción e impunidad que se tiene que desmontar, y tenemos que generar esa agenda. Por supuesto, un modelo de cambio de régimen, ese el sentido principal, y acompaño mucho lo dicho por Alejandra y Ricardo, y lo que dijo el ingeniero Cárdenas en término de contenido y programas, necesitamos entender que el modelo se ha agotado.
Hay que hacerse cargo de los errores, de lo que vivimos del 2000 para acá, y este es un momento histórico único y necesariamente hay un llamado a comportarse a la altura de lo que la gente está esperando. Yo sí creo que es un momento para definir, definirnos, de qué lado de la mesa nos sentamos. Aquellos que están y aquellos que están de un proceso democrático versus los que no lo están, en ese frente no puede haber quienes, sean cómplices de la regresión, de la corrupción y la impunidad, en ese frente tiene que haber gente comprometida con la democracia, es el momento de emplazar de qué lado de la mesa se está. Porque no se puede estar literalmente con los cómplices de la regresión y de la impunidad, eso no va a llegar a ningún lado, y me parece que es el llamado a ser la fuerza que requiere la transformación democrática de este país. Muchísimas gracias por su atención.
JAVIER CORRAL
Gracias a Emilio Álvarez Icaza. Tiene ahora la palabra Jorge Castañea Gutman, bienvenido a Chihuahua, Jorge.
JORGE CASTAÑEDA
Gracias, Javier, por esta invitación. Retomo muy rápidamente algunos de los puntos que ya se han comentado aquí: en primer lugar, sobre la necesidad de un frente amplio que abarque a todos los sectores democráticos del país; en segundo lugar, la necesidad de un programa antes de cualquier otra definición; y también, como decía ahorita Emilio, un programa mínimo, porque el programa máximo va a terminar por enajenar a sectores que con o sin razón no ven con buenos ojos lo que unos u otros puedan pensar, lamento que sea así, pero así es.
Quisiera, entonces, dedicar mis minutos a uno de los posibles puntos de este programa, que podría ser un motivo de unidad, quizás no sé si más fácil, pero menos espinoso y menos difícil que otros; me refiero desde luego al tema, muy cercano al gobernador Corral y al estado de Chihuahua, la relación con Estados Unidos. Creo que nunca, desde los años ’30, desde finales de los años ’30, habíamos vivido un momento tan difícil en la relación con Estados Unidos, esto es algo nuevo, no es lo mismo que se repite. Ha habido momentos más complicados en otras épocas, pero como coyuntura amplia, larga, por desgracia no efímera, esto es lo más difícil que hemos vivido y me parece que no debiera ser demasiado difícil buscar entre las fuerzas políticas, partidos, sociedad civil, incluso empresariado desde luego, activistas de derechos humanos, activistas ambientales, activistas de otros ámbitos, candidaturas independientes, un principio de acuerdo sobre qué hacer con Trump, tomando en cuenta dos elementos que son creo que primordiales y que todos hemos podido comprobar en los últimos meses.
Uno: el tema de qué hacer con Estados Unidos finalmente dejó de ser un tema de política exterior, es un tema de política interna mexicana –yo me congratulo de ello, otros lo pueden lamentar, pero creo que es un hecho-, y segundo: también me congratulo del hecho de que hay una enorme cantidad de mexicanos que saben quién es Donald Trump y saben cuáles son los problemas que tenemos, los retos que tenemos, con él.
Tomando todos estos elementos en cuenta, quisiera plantear tres o cuatro puntos muy sencillo a propósito de este tema de agenda con Estados Unidos:
En primer lugar: México necesita una agenda, no la tenemos. Podemos tener puntos de vista convergentes o divergentes, con Agustín, por ejemplo, sobre el tenor de la conversación del presidente Peña Nieto y el presidente Trump, pero más allá de lo chusco, lo que a mí me saltó a la vista es que del lado mexicano no había agenda, había una respuesta o una defensa buena o mala, tímida o clara, coherente o incoherente, como se quiera, a lo que decía el otro. Lo que no había del lado mexicano era la agenda mexicana, qué queremos nosotros. La verdad, aunque esta conversación tuvo lugar ya hace seis meses, no hemos avanzado, no hay una agenda mexicana hoy con Trump; cuando se sientan nuestros negociadores dicen cosas a veces inteligentes, no a esto, no a lo otro, esto no lo vamos a aceptar, nos vamos a parar de la mesa si hay aranceles, etc. Pero no hay una agenda positiva mexicana, debemos de poderla tener, porque es evidente que al abrirnos ellos la posibilidad de renegociar muchas cosas pues podemos también hacerlo. Quisiera dar tres o cuatro ejemplos, como decía, al respecto.
Emilio mencionaba un tema con el que estoy totalmente de acuerdo, pero ahí podemos hacer muchas cosas: el tema de los centroamericanos que entran a México, ya sea camino a Estados Unidos –creo yo la gran mayoría-, ya sea algunos que ante el costo o el peligro, la dificultad, de ir a Estados Unidos, prefieren permanecer en México. No tenemos los datos exactos, pero sabemos que hay muchos de los unos y de los otros. Bueno, es hora de que dejemos de hacerle el trabajo sucio a Estados Unidos sellando la frontera sur, como se empezó a hacer en julio del ’14, a pedido de Obama no de Trump, a cambio de nada lo hemos hecho, y que en cambio sí les digamos a los norteamericanos que podemos atender el tema centroamericano juntos a condición de que ellos cambien su política hacia Centroamérica, dejar de hacer de los tres países del triángulo del norte los países de la guerra contra el narco, que ahora viene mucho más dura que antes por una serie de razones que no tiene sentido comentar ahorita en detalle.
Podemos exigir que a cambio de nuestra cooperación, con el tema centroamericano, haya más dinero de Estados Unidos para ellos, un cambio de política migratoria y de asilo por parte de ellos, y también un cambio de política de guerra contra el narcotráfico. Este es un punto muy concreto, lo retomo porque lo mencionaba Emilio, con toda razón.
El otro tema que me parece fundamental y por desgracia no lo están haciendo nuestros negociadores en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Carlos Salina, creo yo, inventó –él dice que no lo inventó, es cierto, pero bueno a estas alturas no sabemos- él inventó, hace 25 años más o menos cuando comenzaron las negociaciones, que México dijo “queremos migración en el tratado”, Bush contestó “sí, pero entonces va energía también”, y entonces Salinas dijo “Muy bien, ni migración ni energía” –insisto, yo no le creo, pero no importa-. Hoy estamos en el peor de los mundos, porque sí está la energía, pero no está la migración.
Cuál es la dificultad que nuestros negociadores no digan: “a ver, queremos que dentro del tratado, como se planteó hace 25 años, haya un capítulo migratorio que legalice a los mexicanos que están allá, legalicé los flujos futuros de mexicanos que se siguen yendo por cientos de miles y que atienda también el tema de las deportaciones, de las detenciones, que sí están aumentando exponencialmente. ¿Lo vamos a lograr? Por supuesto que no todo, Trump va a decir de la noche a la mañana: “que gran idea, muchachos, por supuesto que sí, vénganse todos”, obviamente no, pero la negociación no se trata para ganar todo, se trata de poner cosas en la mesa, que podamos luego intercambiar por otras y que esté en el centro de la agenda, del tratado –insisto, no estoy invocando a alguien que para este régimen sea el chamuco, estoy invocando a Salinas- bueno, pues que hagan lo que dice Salinas que hizo, que es poner el tema migratorio en el centro de la agenda. Gracias, Javier.
JAVIER CORRAL
Gracias, Jorge Castañeda. Tiene ahora la palabra Porfirio Muñoz Ledo, bienvenido a Chihuahua, Porfirio.

PORFIRIO MUÑOZ LEDO
Muchas gracias por tu hospitalidad, Javier, compañero –como dijiste- de tantas luchas democráticas, infalible siempre, entrañable amigo.
Creo que el tema central de la situación del país rumbo al 2018 ha sido tratado ya con mucha amplitud, con mucha precisión. Te felicito, Javier, por tu discurso anti neoliberal, claramente anti neoliberal, ciclo que se instaló precisamente cuando nos arrebataron las elecciones en 1988. No voy a referirme a los problemas, traigo una lista de ellos, sino los que se han tratado aquí; me adhiero desde luego, siendo miembro por México Hoy, por una empatía de tantos años al programa presentado por Cuauhtémoc Cárdenas.
Ahora se ha hablado y se empieza a hablar de los cómo, en las últimas intervenciones sobre todo. Yo voy a tratar de dar un paso más. Qué acciones, por qué muchos de esos problemas están en nuestras manos, y me voy a referir a los que han sido más destacados aquí.
Uno: problema de la impunidad y de la corrupción, que van de la mano, es un círculo vicioso, fruto de una transición abortada que creo una metástasis de la corrupción, se fue a todos los partidos, a todos los estados, a todos los municipios; antes estaba mucho más concentrada en el PRI, se abrió como una piñata y le tocó su parte de corrupción a cada quien. ¿Cómo combatirla? Yo voy a decir algo que ustedes leerán mañana en el periódico, ¿cuál es, en este momento, el punto más débil del ejecutivo federal? Su ilegal intervención a través del programa Pegasus en el espionaje, es su punto más débil, porque la evidencia es clara: sólo el estado nacional puede controlar el programa Pegasus, lo contrató la administración anterior, parece que lo usó para combatir a los criminales, y este gobierno lo ha utilizado para combatir a los defensores de derechos humanos y a los periodistas, fenómeno que no está alejado de la muerte de los periodistas.
Yo mañana publico un artículo donde el propio se llama “El huevo de Colón”, porque es tan simple como eso. La Constitución dice que no podrá ser juzgado por la Procuraduría, porque tiene impunidad, sólo puede ser juzgado por el senado, sólo, por traición a la patria o delitos graves. La media aritmética del espionaje, según el Código Federal Electora, lo hace un delito grave, por lo tanto Peña Nieto es sujeto de juicio político. Mañana mando a todos los senadores el artículo con un estudio hecho en profundidad, ya lo dije en el programa de Carmen Aristegui: es un asunto que le corresponde a los senadores, por favor, si realmente quieren un frente amplio, una coalición, pues háganla para hacer esos problemas.
El que acaba de plantear Jorge Castañeda, que me parece muy puntual, el programa del TLC. El TLC no fue consultado con nadie en México; el norteamericano, en una parlamentaria, dijo que vino a ver al secretario de Cultura y que le dijo: “no vamos a defender ningún producto, como no defendieron los migrantes”, pero además los tres Aid Agreements, es decir, acuerdos paralelos: el laboral, el de derechos humanos y el de presiones fronterizas. México pidió que no se metiera en el tratado, que Trump quiere elevación de salarios que compramos. El gobierno ya avanzó, que va a casar el programa de seguridad reforzado, ya no entregó y qué estamos haciendo nosotros… estuvimos solos; creamos con Bertha Luján, tu paisana, el Sistema de Defensa contra el Tratado de Libre Comercio y perdimos.
Ahora, va a pasar por un Senado plural, el TLC sólo fue votado en contra por un senador, el de la voz –su “servilletas”-. Entonces, ahora tienen oportunidad ustedes de darle forma al Tratado de Libre Comercio; en Estados Unidos se consulta con los actores productivos, los productores de tomate, con los productores de naranjas, con los gobernadores. Conago debería tener una posición sobre el Tratado de Libre Comercio, es la oportunidad de democratizar los tratados internacionales de comercio.
Voy a referirme a un último punto que me parece… lo de la Fiscalía, pues no nos quejemos, votemos en contra, hagamos una… eso sí es alianza, pero parlamentaria, tenemos la posibilidad y lo que tú te refieres, el tema que se trata aquí, las pésimas condiciones electorales del país. Ellos tienen todavía un año para perfeccionar la maquinaria; hay fraudes pre-electorales, como el de Fox, hay fraudes electorales, los tradicionales, y hay fraudes post-electorales como el del ’88. Tenemos tiempo nosotros para unir a la sociedad.
Por último, hay un gran descontento de la sociedad respecto de la política. Lo que hagamos este año nos va a dar fuerza, pero hay que contar con la sociedad y es el trabajo de los partidos, y de las candidaturas independientes, que son bienvenidas porque vienen a oxigenar la vida pública del país, ya sea varias o como le gusta a Jorge una sola. Entonces, eso es muy importante, ahora, respecto al modus operandi yo creo, igual que ustedes, que el sistema político mexicano es un ciclo cerrado. Tenemos un estado fallido que ahora se ha convertido en un régimen policiaco, por eso es tan importante el tema del espionaje, ahora, ¿Qué es mejor? Yo creo en la identidad de los partidos y de los programas y en la coincidencia en el Congreso, porque creo en una parlamentarización del sistema, por la que vengo luchando cerca de 40 años, entonces, las coaliciones permiten la parlamentarización del sistema porque crean mayorías dentro del Congreso. Por ejemplo, la constituyente de la Cuidad de México: primero, empezamos a votar separados, luego los partidos de izquierda, PRD y Morena, en un 90 por ciento coincidimos a pesar de las rivalidades territoriales y luego, gracias a los compañeros del PAN, fundamentalmente a Santiago, empezamos a encontrar un camino común que terminó en la unanimidad, luego se quejó Peña y nos acusó su procurador, pero ya había felicitado a sus propios enviados, es un ejemplo de incongruencia.
Entonces, yo no veo, a propósito de Macron que fue una emergencia, yo no veo al a Partido Frente Nacional, la señora Le Pen, haciendo alianzas con los socialistas, no lo veo, no veo en América Latina a los chilenos de Ricardo Lagos haciendo alianza con los Momios, no veo sino a Brasil, en Brasil se cometió el gran error, por Lula del PT y por Dilma, de aliarse con el MDV y terminaron las cosas como terminaron, es ser muy cuidadosos con el tema de las alianzas. Yo prefiero las coaliciones, que están ya reguladas; había tres hipótesis, para terminar: la segunda vuelta, esa hipótesis se eliminó, ya no está en el radar, ¿por qué? Porque por primera vez se sabía a quién se había beneficiado, pero también porque se sintió que se fortalecía el presidencialismo en vez de parlamentalizar el sistema. Las alianzas no ha parecido ninguna de reforma legal, se ha estado trabajando en coaliciones, avanzó muchísimo la condición de la Ciudad de México, estuvimos a punto de plantear las coaliciones obligatorias y está en curso un proyecto de ley que ya conozco, que está bastante bien, que elaboró Diego Valadez, que va a entrar a la cámara para legalizar las coaliciones.
Entonces, yo me pronunció por que cada partido, cada candidato sin partido, y entiendo que un candidato sin partido no se va a asomar después a un partido, eso es obvio. Entonces, que se aproveche la legislación en materia de coaliciones para formar ahí sí las coincidencias, ahí sí en el voto concreto, ahí sí quien está a favor de la entrega del petróleo y quien está en contra. Las alianzas no tiene programas obligatorios que cumplir, las coaliciones tienen votos en los congresos para definir claramente sus posiciones y necesitan, si quieren reunirse y hacer un bloque de mayoría, coincidir en los votos parlamentarios en las decisiones concretas. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Porfirio Muñoz Ledo. Tiene la palabra Clara Jusidman, bienvenida, Clara, a Chihuahua.
CLARA JUSIDMAN
Gracias, Javier, gracias por la invitación. Yo no estoy en las discusiones de alianzas y de arreglos entre los partidos políticos, mi historia ha sido más una historia de participación ciudadana y búsqueda de la integración, de los intereses de las personas en la política, lo que yo he visto en los últimos tiempos es que la cantidad de agravios que comete -si podemos llamarlo- la clase política o los que detentan el poder de todos los partidos, son enormes.
Cuando vamos a entrar como sociedad civil a enfrentar algún tema, al rato ya salto otro y luego salta otro, y luego salta otro, y no hay capacidad de la sociedad civil para decirles “basta”, basta de estar repartiéndose el poder, basta de estar haciendo negociaciones sin considerar los intereses de las personas, y necesitamos que escuchen a la gente, o sea, tomando parte de lo que decía Martha, lo que decía Porfirio, o sea, necesitamos sí honrar los esfuerzos que han hecho las distintas organizaciones ciudadanas por abrir el estado, abrir las decisiones, abrir los nombramientos, a la participación ciudadana más abierta.
Lo que hemos tenido, en los últimos tiempos, es el desastre del Sistema Anticorrupción en general, en la Ciudad de México el tema de las alcaldías cerradas, vamos a tener 160 nuevas posiciones que van a ser tomadas otra vez por los partidos políticos; todo el Sistema Anticorrupción en la Ciudad de México va a ser designado por la Asamblea Legislativa, que es un verdadero desastre, el nivel de la Asamblea Legislativa en la Ciudad de México es un desastre, entonces, yo creo que hay que trabajar en participación ciudadana efectivamente, porque nos hacen trabajar, nos hacen hacer propuestas y al final nos las echan para atrás, y yo creo que el ejemplo de la Constitución de la Ciudad de México es muy claro.
Uno de los temas más controvertidos, y que seguramente la Suprema Corte de Justicia nos va a echar para atrás, es el Consejo Judicial Ciudadano. Queremos separar el Consejo de la Judicatura del Tribunal de Justicia de la Ciudad de México, que ha sido un tribunal correctísimo por 10 años, terrible, terrible tribunal y aplicación de justicia. Entonces, planteamos esa división y lo que planteamos es que hubiera un Consejo Judicial Ciudadano que designara a los integrantes del Consejo de la Judicatura y que el presidente del Consejo de la Judicatura no fuera el mismo que el del tribunal, de manera que realmente se convirtiera en un mecanismo de control del ejercicio de los jueces y magistrados.
Estamos seguros que nos lo van a botar, ¿por qué? Porque hay una endogamia brutal en el poder judicial, se protegen entre ellos y controlan al resto, en la Ciudad de México es clarísimo el poder que tenía el presidente del poder judicial, era verdaderamente terrible porque a todo mundo le sabía alguna cosa con la cual podía extorsionarlo. Entonces, hemos estado en ese afán de decir “busquemos gente con calidad moral, con prestigio, que pueda ayudar a recuperar al estado”, y recuperar nuestro derecho a un estado que no esté repartido entre los partidos políticos, sino en donde todos formemos parte y que sea un estado solidario con la ciudadanía.
Entonces, a mí me parece que o escuchan, perdón, varios están en el ámbito de la política, o escuchan a la gente y tratan de reconocer las propuestas que estamos queriendo hacer y evitar estas negociaciones de mercadeo, a veces mercadeo de poder y de puestos, lo que se están repartiendo son la riqueza y los puestos que emergen de las instituciones del estado, o sea, tenemos capturado al estado, no es un estado vinculado a los ciudadanos y que se preocupe por los ciudadanos.
Bueno, ese es el primer tema, o sea, necesitamos recuperar nuestro derecho al estado, de verdad a un estado solidario, un estado que sea cercano a la ciudadanía. Ahora, hay dos temas que me parecen, en el sentido más del programa, que me parecen muy importantes: el primero es pensar como estamos construyendo seres humanos en este país, o sea, hemos realmente destruido el ámbito de las familias, la precarización laboral, la precarización de los empleos formales, ha precarizado la vida de las familias y las familias tienen que dedicar mucho tiempo a tratar de conseguir ingresos para poder sobrevivir y hay una desatención en la construcción de los jóvenes y de los niños. Esto de la violencia de los niños empieza porque las familias no están pudiendo hacer contención y construcción dedicando tiempo al desarrollo de los niños, entonces, hemos destruido la parte de la inversión inicial en los seres humanos, que realizan las familias, y dentro de ello, fundamentalmente las mujeres. Es decir, si no asumimos un sistema de cuidados, si no pensamos en renta básica universal, pero fundamentalmente si no recuperamos el salario, no es un tema de productividad y de competitividad, el salario en la forma en que se ha deprimido en los 40 últimos años ha dañado, su caída, ha dañado a los seres humanos que tenemos y por eso tenemos mucho de la violencia. Ese es un primer tema.
El segundo que quería tocar es repensemos lo que estamos hablando de empleos formales y de vamos a formalizar a los informales, porque van a ir a los empleos formales; estamos hablando de unos empleos formales precarizados, destruidos, con las reformas laborales ha sido terrible y nuevamente con los salarios caídos, entonces decimos “queremos empleos formales”, no, necesitamos reconocer el aporte que están haciendo los trabajadores autónomos, los trabajadores independientes, los trabajadores no asalariados, a quienes hemos excluido; estamos hablando del 50 por ciento de la fuerza laboral, la hemos excluido de las protecciones totalmente y los estigmatizamos. Mi petición es repensemos esta estigmatización que hemos hecho al sector no asalariado de la fuerza de trabajo, esas son cosas que tienen que ver con la vida cotidiana de la gente, con la posibilidad de construir seres humanos felices, más sólidos, con capacidades de resiliencia, y que estamos fallando como sistema, que es como el producto de este modelo neoliberal en el que hemos vivido en los últimos 40 años. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Clara Jusidman. Tiene ahora la palabra Santiago Creel Miranda, bienvenido a tu tierra, Santiago.
SANTIAGO CREEL
Muchas gracias, gobernador Corral. Me da mucho gusto estar aquí, saludo a todos los presentes, y me da gusto porque aquí en Chihuahua, en 1986, fue cuando empieza a darse un sentido de convergencia, un sentido de un dialogo diferente entre lo que se llama izquierdas y derechas o izquierdas y fuerzas del centro, con el fraude patriótico que se llevó a cabo, se dio este diálogo y que bueno, Javier, que estés siguiendo esa tradición, es pertinente hoy más que nunca, es oportuno, y lo celebro.
En política se busca siempre una oportunidad, una oportunidad para avanzar una idea, una oportunidad para sacar adelante una reforma, una oportunidad para poder tener poder político y hacer cosas, pero también en política muchas veces se cierran esas oportunidades, y esto lo digo porque hoy yo veo que se nos abre una gran oportunidad que la podemos aprovechar o desechar, y esa oportunidad que hoy se abre quizá se da no por las mejores razones, ¿por qué? Pues porque las circunstancias que está viviendo el país nos convocan a repensar de manera plural los problemas y encontrar las soluciones bajo ese método de pluralidad. ¿Cuáles son esas circunstancias? Aquí ya se han mencionado y se han mencionado muy bien: corrupción, que desborda todos los cajones del estado mexicano, toca todo, y que como bien dice Agustín Basave, pues es la fuente de muchos otros males: impunidad, violencia, etc. Tenemos los problemas que aquí se han mencionado que tienen que ver con la pobreza, la desigualdad, los problemas de inclusión social, de cohesión social, que no solamente no se van a resolver, estamos yéndonos para atrás cada año con las políticas que se llevan a cabo.
Entonces, la gran oportunidad de que esas circunstancias nos hagan construir un gobierno distinto, un gobierno diferente y que aborde los problemas que tiene el país de una forma que no se ha hecho hasta este momento, ahí es donde yo veo la pertinencia y la oportunidad de construir un gobierno amplio, de un frente opositor, un gobierno de coalición. Precisamente son estos argumentos y estas circunstancias las que nos abren la oportunidad que hay que aprovechar.
Este gobierno diferente sería diferente porque, en primer lugar, sería un gobierno plural; este foro es plural, aquí ha habido ya muchas coincidencias e temas muy importantes, pero este tipo de foros los hemos tenido desde hace 30 años, iniciados muy probablemente aquí en Chihuahua en 1986, pasando Jorge por el grupo San Ángel, el seminario del Castillo de Chapultepec, las tareas del G4, los 20 Puntos por la Democracia, o sea, foros plurales siempre hemos tenido y hemos sabido dialogar entre diferentes ideologías y hasta de principios, y hemos logrado acuerdos, pero ciertamente han sido totalmente insuficientes.
Yo coincido ahí con Emilio, si no enderezamos este proceso de transición, los que están en esta mesa y otros que puedan pensar más o menos igual, pues esto se va ya por otra parte. Un gobierno, no un foro plural, eso está muy bien para las discusiones, entonces, la oportunidad es que de este foro y de muchos más, salga un gobierno plural que ejecute las cosas como dice Clara Jusidman, desde la sociedad y para la sociedad, no desde la cúpula y para la cúpula. Un gobierno que tenga un programa, pero un programa que se construya desde abajo, un programa que refleje no solamente la pluralidad existente sino que pueda resolver estos problemas que ya no solamente tienen carta de naturalización, es decir, llegaron, sino que tienen ya carnet de identidad del país porque llegaron para quedarse: la violencia, la impunidad, la corrupción, la pobreza, la desigualdad, la falta de ética en la política, o sea, cualquier se pone a negociar lo que sea en aras de obtener el poder. Eso no está bien, ni conduce correctamente al país, es hora de cambiar.
Un programa que esté soportado por una agenda legislativa, de nada sirve un programa de gobierno que no tenga el soporte legislativo pertinente, que esas políticas públicas se reflejen precisamente en reformas legislativas. Tercero, un gobierno que no dependa de una sola persona, ya la teoría y la tesis del Tlatoani tiene que terminar en este país, somos mayores de edad políticamente, podemos hacer un gobierno de coalición que integre un presidente de la República, un jefe de gabinete, un presidente de la Cámara de Diputados, de Senadores, y que se haga política bajo una guía que es el programa de gobierno y la agenda legislativa.
Quizá lo más importante, que es lo que en buena medida ha desprestigiado a la política, es que los políticos cuando hablamos decimos muchas cosas, pero no decimos lo que hacemos, y muchas veces no decimos o muchas veces no hacemos lo que decimos, porque simple y llanamente nos topamos con una fuerza política minoritaria y entonces, claro la política se desprestigia. Hoy en día, si las fuerzas políticas se fueran solas a la campaña federal, ningún candidato –escúchenme bien- ningún candidato estaría diciendo la verdad si dijera que puede cumplir sus promesas de campaña, ninguno, entonces ¿de qué se trata? Entonces ¿por qué vota la gente? Claro que hay una crisis de representación, de esos se trata.
Un gobierno de coalición, aparte de las virtudes que he mencionado, tiene la enorme virtud de que se va a poder cumplir la palabra empeñada con los electores. Es por eso que este foro me parece pertinente, me parece oportuno, aprovechemos esta oportunidad, pasemos de este foro plural a un gobierno plural de coalición. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Santiago Creel Miranda. Tiene ahora la palabra Fernando Elizondo, muchas gracias, Fernando, por venir a Chihuahua.
FERNANDO ELIZONDO
Muchas gracias, Javier, gobernador, primero por la invitación y por la oportunidad de estar en este foro y segundo, un reconocimiento muy puntual por haber tenido la iniciativa de convocarnos, porque yo creo que aunque efectivamente se realizan muchos foros, es importante que en ciertas coyunturas, y estamos en una de ellas, se fortalezca este tipo de dialogo para beneficio fundamentalmente de quienes nos están viendo por las redes, no es para beneficio de nosotros sino de quienes están viendo. Me parece que han sido muy brillantes, muy pertinentes todas las intervenciones, con algunas cosas coincido, con otras no, pero quisiera tomar un enfoque un poquito diferente para ver hacia dónde encaminar el esfuerzo colectivo en México para hacerle frente a los problemas.
Pensemos en los problemas como árboles, los problemas tienen raíces y tienen ramificaciones y dan frutos, y cuando a veces pensamos que estamos hablando de los problemas, en realidad estamos en las ramas del árbol o estamos pensando en el fruto y ahí somos unánimes y decimos: “tenemos que erradicar esto, tenemos que arrancar ese fruto; que no haya impunidad, que no haya corrupción, que no haya violación a los derechos humanos”, pero esos problemas no existen solos por sí, existen como ramificaciones, como producto de cuestiones sistémicas que van hasta raíces muy profundas y aquí Clara mencionaba algunas de ellas, que son muy importantes.
Si pensamos en los problemas de México, clarísimo uno general que abarca muchos otros; deficiencia en el estado de derecho. ¿Qué quiere decir esto? No se cumple la ley o se cumple mal o se tuerce o se viola, hay corrupción, hay impunidad, hay inseguridad, hay crimen y violencia, hasta la falta de crecimiento tiene que ver con la falta de estado de derecho, porque si no hay estado de derecho no puede haber inversión, y si no hay inversión, no hay crecimiento, así es la realidad. La justicia deficiente.
Otro problema, la desigualdad, ésa no deriva de la falta de derecho, es algo que lo precede por mucho, miles de años. Tenemos un país en que por 4 mil 500 años la gente al nacer se ha encontrado con que está del lado de los que aportan o del lado de los que extraen valor, una sociedad extractiva, como decía por ahí algún libro. Debilidad en las finanzas públicas, ese es otro tema y tiene que tratarse de otra manera.
Bueno, pero cada uno de estos problemas podemos seguir las ramas y decir por qué, ¿por qué hay corrupción? y vamos siguiendo las causas, y yo creo que llegamos a las raíces y en las raíces lo que encontramos –en mi muy modesta opinión- son dos elementos fundamentales, mencionados por Clara Jusidman: uno, mala calidad de gobernantes, y en esto evoco a Confucio que hace 2 mil 500 años decía: “si el gobernante es virtuoso, a la comunidad le va bien”, y por eso encontramos alrededor del mundo de repente una buena dictadura, buenas monarquías, buenas democracias, igual que otras desastrosas, porque la diferencia no está en el sistema, sino en la calidad del individuo gobernante. Claro que el sistema ayuda o estorba al gobernante, porque está inserto también en un sistema, pero es fundamental eso.
¿Cuál es el problema ahí?, ¿Por qué la baja calidad del gobernante? Porque está la otra parte del binomio, qué clase de ciudadanos tenemos. No podemos tener democracia de primera con ciudadanos de segunda o de tercera, no podemos y los ciudadanos en este país tienen apenas 20 años de estar practicando la ciudadanía y ¿saben qué? La ciudadanía no se aprende estudiando libros, ni en las escuelas, se aprende pedaleando como la bicicleta. Nuestros ciudadanos han tenido muy poca oportunidad de aprender esa bicicleta y por supuesto que hay gente interesada en que no aprendan y en poner las calles de subida. Cuando, a pesar de todas circunstancias, llega un buen gobernante, a mí me parece que el Gobierno de Chihuahua, el gobernador de Chihuahua es un excelente gobernante, inserto en un sistema sumamente deficiente, pero vamos a lo básico, de nada sirve que digamos “tenemos que cambiar esto, tenemos que erradicar aquello, tenemos que hacer esto”, si no tenemos los cómo, y en los cómo está la clave, y si no focalizamos la acción, porque tenemos un bosque tan frondoso de estos árboles que son los problemas, llenos de frutos, con raíces poderosas, todos los problemas del estado de derecho; qué hacemos con el problema de la energía, qué hacemos con la política exterior, etc.
Bueno, yo digo que debemos empezar por asegurar, tratar de dirigir todos los esfuerzos y asegurar dos cosas: que enseñamos a más ciudadanos a andar en bicicleta ciudadana, es decir, a ejercer la ciudadanía y particularmente en los procesos de elección, porque ahí es donde se conecta la calidad de los gobernantes con la calidad de los ciudadanos y segundo, trabajemos en metodologías para asegurar que tenemos gobernantes de la mejor calidad, y aquí hago un paréntesis: el sistema electoral mexicano no está facilitando eso, en nuestro sistema es más fácil que gane el malo, el perverso, el corrupto, que el bueno, ¿por qué? Tiene menos limitaciones, tiene más dinero, tiene más con qué mover medios, miente con menos escrúpulos –cuando la gente dice: “es que trae muy buenas propuestas”, lo que decía Santiago, buenas propuestas que jamás va a poder cumplir, pero no le interesa- lo importante es que la gente dice “sus propuestas están a todo dar”, y ¿de qué sirven esas propuestas?
Lo que necesitamos son mecanismos que nos ayuden a que la gente se enfoque a qué clase de personas está eligiendo, ¿estamos eligiendo psicópatas, cleptómanos, abusadores, tiranos? O ¿estamos eligiendo gente compasiva, gente inteligente, gente bondadosa, gente generosa? Eso es más importante y no se le está poniendo atención.
Dentro de todo esto, el tema que ha sido una de las grandes coincidencias de todas las intervenciones que he visto hasta ahora, la necesidad de este frente amplio, acuerdo, concertación, como ustedes le quieran llamar, pero un esfuerzo conjunto para dirigir el esfuerzo, la atención, de la ciudadanía en ciertas direcciones es fundamental. Y tenemos todos que trabajar por lograrlo y la ciudadanía que nos está viendo a través de las redes debe de generar hashtags y tendencias, impresiones, para que eso se dé, y el que no esté de acuerdo que se quede fuera, porque México es un solo país a pesar de que somos tan diferentes y no es contra natura que seamos un solo país, porque hay países mucho más diferentes que nosotros que han salido adelante y son progresivos, progresistas.
Entonces, ahí están los puntos, pero ciudadanía y calidad de los gobernantes son los elementos del binomio fundamental. Muchas gracias
JAVIER CORRAL
Muchas gracias a Fernando Elizondo. Tiene ahora la palabra Alfredo Figueroa Fernández, bienvenido a Chihuahua, Alfredo.
ALFREDO FIGUEROA
Muchas gracias, gobernador Corral, es un placer estar aquí con todas y todos, no puedo empezar sin celebrar sí el encuentro y sobre todo su publicidad, como ya se ha dicho, discutir los asuntos públicos en público es una obligación, no una concesión, aunque hoy en México así se advierta.
Creo que el principal problema de la República está vinculado a lo que ya planteó con toda claridad Clara Jusidman, a la pregunta de ¿qué tipo de ciudadanos, de personas, estamos construyendo en México? Y el problema reside en que es probable que estemos construyendo personas para las que la palabra democracia ha perdido todo su significado, porque ha dejado de ser un instrumento, un mecanismo, una fórmula, para modificar las condiciones de vida de las personas.
Creo que en el centro de la crisis y de la emergencia que vive el estado mexicano, un estado mexicano devastado, saqueado, pulverizado, está el problema de la representación política, junto a el ejercicio de una camarilla que encabeza Enrique Peña Nieto, por restaurar las condiciones autoritarias del país, y el problema de la representación política es transversal a los distintos partidos políticos, porque hay un secuestro de la boleta en nuestro país. Gastamos miles de millones de pesos para hacer elecciones entre cuatro elites de México, que deciden los candidatos, las fórmulas e incluso las familias que pueden contender o no dentro de las fuerzas políticas.
Decir que los ciudadanos participen en la vida pública y en los partidos políticos, para nada no es hacer un planteamiento transformador del país. Los partidos políticos en México, siendo entidades de interés público, supuesta y formalmente financiadas por las personas, deben pertenecer a la gente y no a las elites, como hoy ocurre. Si todos pagamos a los partidos políticos, ¿por qué sus elites, e incluso sólo sus militantes, pueden elegir a sus candidatos?, ¿por qué? Bueno, es el secuestro, es el secuestro de la representación política, y ése se tiene que transformar, me parece, porque ese secuestro es el corazón y la génesis de la corrupción política y de la impunidad en México.
Elegimos a representantes y luego desde la sociedad buscamos mecanismos para que nuestros representantes no sean unos ladrones, cuando son nuestros representantes, y establecemos un método abigarrado, complejísimo, de construcción de sistemas transversales para que nuestros representantes no nos roben y luego hay quien se molesta, en la academia, porque se dice que esta transición ha fallado, es un escándalo lo que está viviendo el país, es una escándalo de violencia, es un escándalo de impunidad que empieza en la representación política y es justo ahí donde debe transformarse la vida del país.
Lo primero que creo que se debe de discutir es qué instrumentos, bajo qué instrumentos, en qué tiempo, bajo qué modelo vamos a transformar el país, antes de discutir cualquier otra cosa. ¿Qué queremos hacer con el poder público?, ¿para qué queremos el poder público? Para devolvérselo a la gente, para eso queremos el poder público, para que la gente decida ese destino y para eso es necesario que los partidos cesen el secuestro, y no digo los partidos en el sentido amplio, sino estos partidos que somos hoy en México, cesen el secuestro de la representación política y se la devuelvan al pueblo de México.
Si no tenemos la disposición de hacer eso en el país, vamos a entrar otra vez en un ejercicio de simulación política, y en un ejercicio en donde la palabra democracia no significa nada. La gente no les cree a los partidos políticos, no cree en la política y tiene buenas razones para hacerlo, en la medida que no sea un instrumento para transformar su vida; la manera de hacerlo –creo yo- para aterrizar una propuesta que ponga en escena la devolución del poder, es que sean los ciudadanos y las ciudadanas del país las que decidan quién llega a la boleta, en un mismo día, a una misma hora, organizados con miles de millones de pesos, por la autoridad electoral nacional, la competencia para ver quién llega a la boleta; eso se llama primarias, en el país. El compromiso de devolverle a la gente el poder es el mecanismo para terminar con la impunidad en México, que es –creo yo- el elemento esencial que tenemos que poner al frente.
Hoy estamos frente a una regresión y frente de una recesión fallida. Necesitamos discutir los instrumentos que permitan recuperar a la República y enfrentar a sus saqueadores, repito, que hoy ocupan de manera ilegal ya, a partir de lo que ha pasado en este país, el poder público, no sólo el caso de Peña Nieto. El principal responsable de la historia de la impunidad en México es el poder judicial, un poder invisible del que nos da miedo hablar, al que nos da miedo enfrentar, pero que está indispuesto a siquiera discutir las condiciones de su transformación democrática. Esto es lo que en esta primera ronda yo quisiera poner en escena para que lo sigamos discutiendo. Muchas gracias a todos y a todas.
JAVIER CORRAL
Gracias a Alfredo Figueroa Fernández. Tiene ahora el uso de la palabra Agustín Basave, bienvenido a Chihuahua, Agustín.
AGUSTÍN BASAVE
Te agradezco la invitación, Javier, más que en tu calidad de gobernador, en tu calidad en parte importante de la reserva moral de México. Voy a leer, contra mi costumbre, mis apuntes en esta primera ronda, para que no se me escape ninguna idea.
México padece una crisis integral: política, social, económica, y sobre todo moral. Esta última dimensión es la más grave, la degradación del estado a una banda de ladrones. El símil médico, por otra parte, es trillado pero válido. La nación tiene un cáncer en plena metástasis, con tres tumores, también en pleno crecimiento: el de la corrupción, el de la desigualdad y el de la violencia. El de la corrupción es el más grave porque alimenta a los otros dos. La corrupción aumenta la desigualdad y vuelve inhábil, inmanejable, la inseguridad.
Se ha vuelto un lugar común decir que en México se necesita un cambio de régimen, muy pocos, sin embrago, explican en qué consiste ese cambio. Para mí, un cambio de régimen presupone un nuevo pacto social, un nuevo acuerdo en lo fundamental, para usar la frase de Otero, o en algún grado de parlamentarización. Yo creo que deberíamos de ir a un régimen semi parlamentario, pero si no nos alcanza para eso y nos quedamos en el gobierno de coalición, habremos dado un paso hacia adelante.
Con todo, esa es una discusión cupular que no le dice mucho a la gente, y es que hemos discutido muchos años cómo acceder al poder y hoy nos acercamos al consenso sobre cómo ejercer el poder, pero no hemos dicho aún para qué queremos el poder. Eso es lo que la mayoría de los mexicanos quiere saber. Si no dejamos claro que el cambio de régimen debe incluir, además del gobierno de coalición, un compromiso con la ética política, sólo la elite política se va a entusiasmar.
Tenemos que decir cómo vamos a extirpar el tumor de la corrupción, cómo vamos a erradicar la impunidad que todo lo echa a perder.
El “priñanietismo” ha convertido a México en un vehículo robado, movido por huachicol y sumido en el inveterado socavón del paso exprés a la probidad. El Sistema Nacional Anticorrupción está al filo de la farsa porque el “priñanietismo” incidió en su diseño para hacer lo que sabe hacer muy bien, ejercer la deshonestidad con estricto apego al derecho. Ahora bien, la fragmentación del voto en este país hace que ya nadie pueda ganar ni gobernar solo, se requiere una alianza para ganar y una coalición para gobernar. Hoy, por cierto, está de moda decir que un frente opositor no debe ser contra nadie, discrepo, el frente debe ser contra el PRI, que encabeza un gobierno corrupto e inepto que nos ha metido en el túnel del tiempo para regresarnos a la lucha por la democracia y porque si no derrotamos al PRI y a sus protuberancias, no podremos cambiar nada. Por supuesto, se necesita un proyecto de nación, pero ese proyecto se quedaría en poesía política si no se derrotara a este PRI gobierno artífice de la degradación moral de un régimen que se ahoga en su propia excresencia.
¿Qué frente necesitamos? Un frente que asuma que el cambio más allá de las personas, que sin cambios a leyes e instituciones no puede haber un cambio de régimen, un frente dispuesto a enfrentar al menos cinco problemas nodales: la corrupción, la desigualdad, la violencia, la restauración autoritaria y la amenaza a la soberanía nacional. Para ello es imperativo sí un gobierno de coalición, pero cuidado, una coalición salpicada de corruptos no puede producir más que una gobernabilidad gatopardista. Quienes han instaurado la cleptocracia no podrán ni querrán acabar con ella. Un cambio de régimen pasa por un reclutamiento selectivo en la reserva moral de las oposiciones; honradez eficaz, honestidad para reformar las instituciones de un estado, que si no es fallido porque sigue operando, si está intrínsecamente podrido, sólo manos limpias y aptas podrán redimir a esta nación atormentada.
¿Por qué es posible un frente amplio? Porque en el tema principal del combate a la corrupción, los partidos de oposición estamos de acuerdo, como lo estamos en el tema de la transición democrática, en el de la inseguridad, en el de la soberanía e incluso en el de la desigualdad. La tormenta de podredumbre que enfrentamos es de dimensiones bíblicas, la tempestad llama al faro antes que al timón, antes de virar a babor o estribor los barcos o los países al borde del naufragio tienen que orientarse para salir del peligro, no han de buscar el este ni el oeste, sino el norte, no un punto cardinal de la geometría electoral, sino la guía de la ética política. El destino ha de determinarse una vez que se ha librado la borrasca y se ha salvado a la embarcación nacional.
México está al final del desaliento y ante el umbral de la esperanza. Pareciera que un designio lo ha devuelto a la antesala de la transición democrática para darle una nueva oportunidad de redención, para darnos a los mexicanos la posibilidad de hacerlo bien esta vez. Las manecillas del reloj han retrocedido y las campanadas nos llaman a reunirnos para emprender otro camino. ¿A quiénes? A los que tenemos piedad por otros, por nosotros mismos, piedad por México. Nos llegó la hora de la generosidad, el momento de dejar atrás el engaño, de superar el egoísmo y la mezquindad, no más conformismos, no más pequeñeces.
Ayer tuvimos la democracia cabal frente a nosotros y la dejamos ir, y hoy nos vuelve a atenazar el autoritarismo. Ese pasado fallido nos debe enseñar que regatear el cambio es evadir la realidad e ignorar el signo de los tiempos. El abismo no está en frente, está adentro, el abismo somos nosotros. Ser realistas es saber que la corrupción nos hunde, que lo que percibimos como normalidad es excepción y que la excepcionalidad exige un comportamiento distinto. No podemos actuar como si la emergencia no existiera.
Quienes queremos sublimar a México no debemos seguir en el juego de suma cero, en la lógica cortoplacista de mi ganancia o la tuya. La dinámica de los egos que se arrebatan la vanguardia a codazos, anula la marcha. Lo que arde en la hoguera de las vanidades es la fe en el futuro, porque avanzamos juntos o no avanzamos. En tiempos ordinarios se calcula con qué se va a quedar cada quién, en tiempos extraordinarios se entiende qué le toca ceder a cada cual.
Concluyo con una frase que nos regaló, hace muchos años, Antonio Caso, dijo: “quizás el problema de la patria, como todas las cuestiones que no se aciertan a resolver, sea solamente un sutil, un arcano problema de amor”. Gracias.
JAVIER CORRAL
Muchas gracias, Agustín Basave Benítez. Tiene ahora la palabra Gustavo Madero Muñoz, tú estás en tu tierra y en tu casa, gracias por participar, Gustavo.
GUSTAVO MADERO
Muchas gracias, gobernador. Vivo un deja vu esperanzador, Javier empezó su intervención remarcando el significado de que fuera aquí en Chihuahua, un lugar que también Santiago recordaba, donde se han dado luchas y donde la democracia empezó a tener posibilidad de ser una realidad. Después pasaron muchas cosas, y ahí es donde estamos hoy como estamos en Chihuahua hace un año y medio, con una angustia de futuro, de qué va a pasar; a quién va a proponer el PAN, a quién va a proponer el PRI, el PRD, en ese nivel de discusiones estábamos y cuajó un proyecto esperanzador, algo que rebasó todas las expectativas. No era un proyecto de una persona o de un partido, era una emancipación de los ciudadanos para hacerse cargo de su futuro en mi estado, y quiero entender este momento y esta mesa como un deja vu de lo que podemos estar viviendo en un año y medio en nuestro país.
He participado en muchas mesas, algunas públicas, otras discretas, algunas formales, otras informales, otras dentro de mi partido y otras fuera de mi partido, y quisiera, para documentar un optimismo, porque yo soy optimista da nacimiento, hacer un recuento de los consensos, que son muchos y nos permiten ser optimistas hacia el futuro.
Primer gran acuerdo, consenso, coincidencia, que no es menor, se puede decir fácil, pero reconocer de tantas voces, de tanta procedencia, al agotamiento de un régimen ya es un punto de partida muy grande. Estamos hablando de que el año que entra no vamos a elegir un gobierno, sino cambiar un régimen o por lo menos eso es lo que deberíamos de intentar, porque el régimen ya tronó, en lo político, pero también en lo económico y en lo social.
En lo político: la falta de representación y te la compro toda, el secuestro de la boleta, todas estas cosas que nos alejan y que secuestraron a la política y la alejaron de los ciudadanos, pero también la falta de gobernanza, de gobernabilidad, de mayorías estables, de un diseño de pesos y contrapesos que se perdió.
En lo económico: la desigualdad, la falta de crecimiento y la falta de ingreso de la mayoría de las familias, un ingreso digno.
En lo social: también tenemos un agotamiento del régimen, este clientelar, corporativista, que sigue manejando los programas sociales como si fueran patrimonio partidista. Esa es la primera gran coincidencia.
La segunda gran coincidencia es que debemos de empezar haciendo la búsqueda de una plataforma plural, no de empezar a buscar una persona, un candidato, a un mesías, sino un entramado de ideas, de acuerdos, de consensos mínimos, y que yo me sorprendo y me he sorprendido mucho. Si quitamos la interrupción del embarazo y el tema energético, díganme a cuál le entramos y le entramos; en esos dos temas ahorita hay diferencias, pero en todos los demás… en qué te quieres clavar, Porfirio, en lo que nos diferencia o en lo que tenemos acuerdos, que es el 90 por ciento, y es el momento –a mi juicio- de buscar las coincidencias. ¿En dónde? En combate a la corrupción, combate a la desigualdad, acceso a las familias que menos tienen, a los excluidos.
Ahorita hay un problema grave de exclusión, de privilegios en lo político, pero en lo económico y también de falta de acceso y de inclusión en lo social, de los grupos vulnerados, de las personas con alguna discapacidad –ya se me está yendo el tiempo-.
A ver, tercer gran acuerdo: se necesita una gran coalición, esto no lo puede hacer ni un partido, ni una persona, se tiene que hacer una unión de fuerzas, pero sobre todo que tenemos una herramienta nueva, por primera vez en México, que se llama gobierno de coalición, y esto mucha gente todavía no lo entendemos bien, porque nos confundimos que si es una alianza electoral o una coalición electoral, pero no, es un tema que está en la Constitución, que desde el Pacto por México se metió y se aprobó dos años después, en 2014, en enero, y que es un avance hacia el cambio de un régimen presidencialista, a uno semi presidencialista, no como quisiéramos muchos, pero un avance en esa dirección y cambia la manera de funcionar de un gobierno.
Ahora, dónde se atora: en el candidato y en el método. Ahí está el pánico paralizante y todo mundo buscando, sí, pero quién, sí, pero cómo. Yo les digo, si no hacemos nada, la apuesta es que el estado de México se reedite en el 2018 y ¿qué quiero decir con el Estado de México se reedite? El PRI operó todo para que el PAN fuera solo, el PRD fuera solo, Morena fuera solo, el PT fuera solo, un candidato independiente solo, ergo, toda la oposición pulverizada y el PRI con sus guajes de siempre, a billetazos arrebata una reelección. A ver, eso está en frente si no hacemos algo.
Y algunos dicen: “oye, esto es contra Amlo”, no, no es contra Amlo, es una opción distinta a la de Amlo, una opción institucional, plural, colegiada, que no le apuesta a una persona, que no le apuesta a combatir el autoritarismo con un autocratismo, sino con más democracia, con un paso delante de la democracia en nuestro país. Yo quiero invitarnos a todos a que nos veamos con ojos nuevos, frescos y esperanzadores, muchos de los que estamos aquí nos hemos pisado los pies, nos hemos dado las zancadillas, nos hemos insultado, nos hemos agraviado, pero eso vale gorro, lo importante es lo que está para enfrente, y hay una gran responsabilidad de esta y otras mesas para llenar ese hueco.
Termino con algo que no debo de omitir, el PAN está formulando su plataforma con tres conceptos fundamentales: disrupción (cambio de régimen), desmantelamiento –tan importante, que reconozco que durante los 12 años que gobernamos no se hizo esa tarea y es a lo que hay que avocarnos, y ahí está la diferencia por la que debemos de generar la confianza en los ciudadanos-, innovación, para un cambio democrático de las estructuras económicas políticas de México. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias a Gustavo Madero Muñoz. Tiene ahora la palabra Guadalupe Acosta Naranjo, gracias, Guadalupe, por estar aquí.
GUADALUPE ACOSTA NARANJO
Gracias, Javier. Es difícil hablar al final de tantos y tan brillantes oradores, pero yo quisiera poner énfasis en hacer un pequeño repaso histórico de lo que ha sido nuestra larga lucha por la democracia en México, porque a veces me parece que algunos si creen que estamos peor que el ’88 y yo no lo creo así. El movimiento del ’88 le trajo un vigor a la democratización en México, nuestro partido se puso Partido de la Revolución Democrática porque esa era la tarea del momento que surgió después del fraude del ’88, donde le arrebataron el triunfo al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas. La Revolución Democrática.
El país del ’88 al de hoy, aunque tenemos enormes dificultades, una terrible crisis como la que aquí se ha diseñado, no es el que vivíamos entonces; los 32 gobernadores eran del PRI, 2 mil 400 municipios de 2 mil 446 gobernaba el PRI, tenía dos tercios en la Cámara de Diputados y del Senado de la República, todo el poder judicial, los sindicatos, la CTM, la CNC, CNOP, corporativizando el movimiento; la televisión eran soldados del presidente. Ése no es el escenario que hoy tenemos, aunque hoy tenemos nuevos problemas, y algunos gravísimos problemas que no existían: violencia, delincuencia organizada, en fin, no hago un recuento tan amplio.
Hoy, ante estos nuevos problemas, tenemos un nuevo reto. Dimos batallas y se tuvieron avances importantes en lo que era democratizar la disputa por el poder, le quitamos el Instituto Federal, donde el secretario de gobernación dirigía el órgano, tuvimos credencial con fotografía, tenemos ahora spots a cargo del estado mexicano, hay topes de campaña, ya hay voto por coto en la ley electoral, mecanismos de fiscalización mucho mejores, con una enorme cantidad de problemas, insisto, pero no cambiamos al régimen político, cambiamos lo que era la lucha por el acceso al poder, pero todo el que llegaba y se sentaba del PRD y del PAN seguía teniendo los mismos botones del presidencialismo; se sentaban en la silla y decían: “mira, aquí está una palanquita ¿para qué sirve?” y la siguieron ejerciendo exactamente igual, con sus honrosas excepciones.
Porque el presidencialismo gusta, porque la concentración del poder encanta, porque ya que tienes el poder no lo quieres perder, sino que lo quieres conservar y a veces, hoy, a costa de lo que sea. Cambiar el régimen político ya sé que es algo que no entiende mucho la población y que casi no se habla; tenemos, como en el ’88, que comenzar a hablar de esas cosas, como hablamos de conquistar nuestra democracia y la alternancia electoral.
Hoy, el sistema presidencial está ligado al ejercicio discrecional autoritario, personalísimo, del dinero y del poder. ¿Cómo no va a haber corrupción?, ¿Se trata nomás de que llegue una gente buena al poder? Ahí discrepo, claro que discrepo, yo prefiero la construcción de instituciones democráticas permanentes con contrapesos, participación ciudadana. La reforma del poder es quitarle poder al poder ejecutivo, a ese al que todo mundo quiere llegar, para dárselo a otras instancias donde participe la ciudadanía y participe el Congreso. Fundamentalmente, no habrá por osmosis, por contagio, porque llegó alguien y de repente va a tirar para todos lados humo santificador y va a exorcizar y se les va a salir el demonio a una serie de personas que han sido malas, pero como se acercan conmigo ya son buenas. ¿Nada más por eso van a cambiar las cosas? Me perdonan, no, debe de haber un cambio de la manera como se ejerce el poder y democratizarlo, y eso es avanzar hacia el parlamentarismo.
En México hay que avanzar hacia el parlamentarismo. Ahora ¿cuál es la estrategia? La unidad, la unidad que vimos aquí en Chihuahua. Algunos vinimos aquí bajo la amenaza de ser expulsados de nuestro partido, pero teníamos que tener congruencia o no teníamos. Afortunadamente, Agustín dijo ante tanta insistencia en aquel tiempo: “bueno, está bien, vamos a correr a los indisciplinados, pero primero comenzamos con los corruptos y se acabó la discusión”, no corrieron a ninguno. Porque antes, por ejemplo, en 2005 cuando los video escándalos, cuando nos dimos cuenta de lo que había pasado en nuestro partido, fuimos capaces de quitar a nuestra presidenta nacional y expulsarla; hoy está en el gabinete de Peña, y hoy los hacemos candidatos, esa es nuestra democracia.
La unidad se construye dialogando, con tolerancia, construyendo y tejiendo. Hay que ser intolerantes con la corrupción, pero hay que ser tolerante con toda la gente que tenga ideas distintas a las nuestras, sino seguiremos siendo igual que los que criticamos. ¿Cuál es la diferencia entre Edomex, Coahuila y Nayarit? Pues que en Nayarit fuimos unidos y en Edomex y Coahuila no.
Aquellos que nos dicen “no se junta el agua y el aceite”, “válgame Dios, eso no es correcto”, perdón, ya no se preocupen por nuestra pureza ideológica, tenemos que construir un programa, un cambio, e ir unidos, no hacerle el favor el PRI.
Una cosa tenemos que hacer, presidentes y presidentas nacionales, ¿a qué ahora somos oposición más dura frente a Peña?, ¿a qué hora nuestros 16 gobernadores se paran enfrente de Peña y le dicen: queremos discutir el federalismo fiscal?, ¿a qué hora todos ponemos revocación de mandato en todas nuestras constituciones?, ¿a qué hora no le ponemos enfrente a Peña? Porque si no, entonces no nos va a creer nadie y van a pensar que solamente estamos haciendo la unidad para repartirnos el pastel y no para cambiar las cosas.
JAVIER CORRAL
Gracias, Guadalupe Acosta Naranjo.
Gracias por el diagnóstico y las propuestas que han vertido ahora aquí todas y todos los participantes, todo muy interesante, enriquecedora esta primera ronda, permítanme reivindico para mí también el derecho de participar, así que no vas a ser el último de esta primera ronda.
Yo quisiera colocar en primer lugar a la pobreza y a la desigualdad, porque son los pobres las primeras víctimas de cualquier conflicto social, de cualquier clima de inseguridad y precisamente de un régimen agotado. Permítanme compartir con ustedes algunos puntos de vista, porque creo que la pobreza y la desigualdad social –pueden poner el reloj también para someterme a la misma regla- es la pobreza y la desigualdad social el caldo de cultivo que el crimen encuentra para reclutar y convencer, para combatir la desigualdad social es menester una verdadera reforma tributaria cuyo objetivo sea atacar esta desigualdad, algo real sin medias tintas que empiece a distribuir la riqueza.
El sistema tributario actual en México, dice Alicia Bárcenas, se apoya de forma particular en los impuestos sobre el consumo, que resultan especialmente gravosos para los grupos de ingresos bajos y medianos. En general, los sistemas tributarios de Latinoamérica, una de las regiones más desiguales del mundo, suelen estar más orientados a los ingresos laborales que a las ganancias de capital, que a menudo carecen de impuesto sobre bienes inmuebles y sucesiones, de manera que se incrementa la concentración de la riqueza que es aún mayor que la concentración del ingreso.
No se va a eliminar esto, pero tiene que complementarse necesariamente, perfeccionarse sin simulaciones, como lo indica Thomas Piketty, consolidar un efectivo impuesto sobre la renta, progresivo pero de verdad efectivo, que no pueda evadirse como hoy día, y para evitar que empiecen las malas interpretaciones, este impuesto efectivo impactaría sólo a la población más rica del país. Un impuesto a la riqueza progresivo es fundamental para el combate a la desigualdad, redistribuir las ganancias, las utilidades del capital a los pobres.
De acuerdo a la Sepal, la recaudación del impuesto sobre la renta personal es relativamente baja entre los grupos con ingresos más altos, se calcula que la tasa impositiva media impositiva para el 10 por ciento más rico del país sólo equivale al 5 por ciento de su ingreso disponible, esto también lo afirma Alicia Bárcenas, en comparación con los ingresos de la clase media, que pueden tasarse hasta en un 25 o 30 por ciento. Se trata de hacer justicia no sólo a los pobres, sino también a la clase media.
La propuesta de Piketty, como todos lo sabemos, es una tasa impositiva marginal para el estrato del ingreso más alto, o sea, para los más ricos, en un nivel de alrededor del 80 por ciento, para ser aplicada a partir de una renta de entre medio millón y un millón de dólares. Esta imposición estima que sólo afectaría al uno por ciento o quizá, al .5 por ciento más rico de la población y no reducirá el crecimiento de la economía, pero sí distribuirá los frutos de este crecimiento más ampliamente, en tanto impone límites razonables sobre comportamientos inútiles, cuando no dañinos. Obviamente, no planteo la tasa del 80 por ciento para México. Lo que propone Piketty a la riqueza desbordad y dañina para una sociedad, debe adaptarse al contexto mexicano, pero debe ser discutida en un programa de nación de cualquier frente amplio opositor.
México también debería retomar otra propuesta de Piketty de impulsarla en los organismos internacionales, un impuesto global sobre el capital. Debemos trabajar, repito, a Alicia Bárcenas conjuntamente bajo los auspicios de las Naciones Unidas para reformar el sistema tributario internacional, de modo que las empresas multinacionales y los mega ricos no puedan aprovechar las lagunas de la legislación tributaria, ni esconder sus riquezas en paraísos fiscales, con objeto evitar pagar sus impuestos.
Además de Piketty, así como la Sepal también ha sugerido a los países más desiguales introducir un impuesto efectivo sobre sus cesiones y aumentar la inversión de los niños que viven en los hogares más pobres, y expandir las oportunidades disponibles para ellos, esto debe ser prioritario en las planeaciones y presupuestos y así contribuir a cortar la trasmisión intergeneracional de la pobreza.
Finalmente, el aumento al salario mínimo. Como desde mi formación política, recupero uno de los principios torales, a veces tan olvidado, la dignidad de la persona humana. Sin importar si una persona es director jurídica o encargado del aseo de la oficina, todos los trabajos son necesarios en una sociedad y todos merecen un salario digno; la protección y promoción de la dignidad de la persona humana, si somos congruentes con ese principio, los que militamos en el solidarismo o en el humanismo político, pasa por el aumento al salario mínimo. Debe tenerse en cuenta que en México existen 11 millones de trabajadores que ganan el salario mínimo, contrario a la postura ortodoxa que indica que incrementar los salarios generaría desempleo, incluso propiciaría espirales inflacionarias, el Observatorio de Salarios Mínimos de la Universidad Iberoamericana asegura que la proporción de trabajadores que ganan esa cantidad es poco significativa y que no tendría ningún tipo de impacto sobre la estabilidad de precios o en la tasa de desempleo. En términos simples, sería una política que contribuiría al mejoramiento inmediato del ingreso e iniciaría un proceso acumulativo positivo para el fortalecimiento interno. El aumento del salario mínimo en al menos 50 por ciento, según las posturas más conservadoras, aunque otros académicos sugieren que el aumento sea del 120 por ciento.
Es urgente el desarrollo del mercado interno que reactive las economías locales a través de la consolidación de cadenas de producción, que generen mercancías con valor agregado. En este aspecto, el desarrollo, el impulso y la protección a las operativas de producción, debe ser fundamental, así como la revisión de los acuerdos comerciales de México. Los países más desarrollados o dominantes se caracterizan por intercambiar mercancías con mayor valor agregado por su alto desarrollo tecnológico, mientras que los países subdesarrollados comercian mercancías con menor valor agregado por sus bajos niveles tecnológicos.
La relación internacional entre economías avanzadas y atrasadas genera un efecto de dependencia; los países desarrollados demandan el factor de trabajo a bajos precios para producir mercancías a precios más altos, por su valor agregado, mientras que los países subdesarrollados ofertan su factor de trabajo a bajos precios y demandan productos de mayor valor agregado, provenientes de los países más desarrollados. Si México no se inserta en el concierto tecnológico, las desigualdades crecerán, porque lo que la inversión en el desarrollo tecnológico y el impulso a la innovación debe aumentar, debe existir un compromiso real con este tema e incluso generar programas que desde nivel primaria despierten este interés y estas capacidades en los niños.
La apuesta debe ser también el combate a la impunidad y como parte de ella, el combate a la corrupción. Aquí en Chihuahua dejamos claro que no habría pacto de impunidad y además de investigar y castigar a los responsables del saqueo al estado, aunque aún nos falta el ladrón mayor, impulsamos un Sistema Estatal Anticorrupción que incorpora a la ciudadanía en más aspectos que el sistema nacional. Aquí en Chihuahua, el fiscal especializado en combate a la corrupción emanará de una terna propuesta no por el gobernador, sino por un panel ciudadano de nueve especialistas; tenemos que abrirnos a la ciudadanía.
El tema de la representación es también fundamental. Considero que aquí Alfredo Figueroa ha compartido una extraordinaria reflexión, con una visión aguda con respecto a la corrupción, que tiene que ver con representación y combate a la impunidad. Coincido, el asedio a la democracia en México y el mundo, está vinculado al uso y desvío de recursos ilegales en las campañas; en nuestro caso, tanto de recursos públicos como privados, mediante una compleja y organizada red de personas e instancias que debe ser enfrentada de modo integral, es decir, el estado debe constituir mecanismos que prevengan, detengan y sancionen de modo eficaz conductas de esta naturaleza, antes de que se reconozca un mandato de quien ha sido electo violando la ley, e incluso una vez que este se ha asumido. En este sentido, no se debe continuar fragmentando la investigación de dichas conductas, sino concentrarse en una sola autoridad con facultades amplias y con capacidad en los diversos territorios.
El sistema de inteligencia financiera, de fiscalización y auditoría, y ministerial, debe ser transversal y vertical entre públicos, entre entes públicos y niveles de gobierno. Debe, a su vez, involucrar tanto a autoridades administrativas, como jurisdiccionales pues es ahí en donde inicia la corrupción política. Muchas gracias.

SEGUNDA RONDA
Vamos a pasar ahora a la segunda ronda, que es la ronda de la réplica, y por supuesto que todos tendrán el derecho de hacerlo, hasta por cuatro minutos. Yo podría ahora mismo volver a tomar el orden que seguí para la primera ronda y empezarlo de allá o lo que puede ser mejor es quien quiera empezar, y en la réplica casi empieza el que trae más ganas de responder. Así que si ustedes se apuntan yo los enlisto y empezamos por ahí, absolutamente seguro que el primero que querrá ejercerla es Porfirio Muños Ledo; tienes hasta cuatro minutos Porfirio.
PORFIRIO MUÑOZ LEDO
Voy a ser rápido, no por mucho madrugar amanece más temprano. Bueno, primero, no hemos saludado a nuestro público que nos está escuchando en Chihuahua y dentro del país, saludos para todos, espero que hayan tenido la paciencia de escucharnos a esta hora. Hay quien piensa que el movimiento se demuestra hablando y aplaudiendo, yo pienso que el movimiento se demuestra andando.
Aquí se han dicho cosas muy importantes, la única prueba realmente indudable de que pensamos lo que decimos y de que hacemos lo que pensamos, es sobre los principales problemas que hemos hablado depositar iniciativas en el Congreso de la Unión, eso demostraría que somos congruentes.
Quiero recordar que en la construcción de la Ciudad de México, y somos los mismos partidos los que estuvimos ahí, abolimos fueros, establecimos la revocación de mandato, junto con todas las formas de democracia directa; referendo, plebiscito, iniciativa popular… se puede hacer a nivel federal una iniciativa similar, mañana. Copiamos la forma disque democrática, en la Constitución federal, el artículo 41 dice que la ciudadanía popular se ejerce a través de la unión, de los poderes del estado, de los poderes de la Ciudad de México, ni siquiera menciono los municipios, como si fueran elecciones de sociedades de alumnos el salto democrático –al que tú te refieres- el de Juárez, prueba que ahí está.
Nosotros establecimos todas las formas de la democracia directa, todas las formas de democracia participativa, y ciudadanizamos todos los órganos de gobierno, a ver si los respetan. Cambiamos, a propósito –tu preocupación- el sistema de justicia ¿cómo? Ciudadanizándolo, separando el Consejo de la Judicatura, dando un sólo año al presidente y creando un poder judicial [inaudible], creando recursos de revisión por la vía de la Comisión de los Derechos Humanos y creando lo que llamamos “el amparito chilango”, que es ir con cualquier juez y le puedes pedir la restitución de tu derecho, a ver si te lo respeta, ese es el principal problema del país, coincido contigo.
Lo podemos hacer a nivel federal ¿por qué no? Nosotros en materia de salarios dejamos establecida una pauta y que bueno que lo dices, yo cito también al Observatorio, el Observatorio dice que de recuperarse el valor histórico más alto del salario, que me tocó a mí, se reduciría en 58 por ciento la pobreza, entonces, hay remedio ¿Por qué no hay una iniciativa en el Congreso? Lo que hace 30 años estamos pidiendo, que es que se establezca, que se desaparezca la Comisión de Salarios Mínimos y que sea la Cámara de Diputados con instituto técnico la que defina el monto del salario. Si creemos que debemos combatir la pobreza, y si la más rápida manera de combatir la pobreza es el salario, sobre la marcha probemos que lo queremos.
Otra, la regulación minera, ¿qué no la podemos legislar en materia de regulación federal? No solamente el impuesto, tú tienes el 25 por ciento como dato, yo tengo el 32 por ciento de las excavaciones a cielo abierto y más de la mitad en tierras indígenas. Nosotros en la Constitución de la Ciudad de México establecimos la consulta obligatoria a los pueblos indígenas y fuimos felicitados por la comisaria de los pueblos indios de Nueva York, como el primer país que cumple en su integridad la legislación sobre el Congreso, eso se puede poner a nivel federal, somos los mismos partidos.
Voy a terminar, nada más son ejemplos. Todos nos quejamos de la política exterior, Jorge dijo algo muy importante ¿por qué no definir una política exterior de estado? Toda la política exterior cuelga como si fuera esferas de navidad del artículo 29 de la Constitución, eso no puede ser, la sociedad tiene que ser consultada, los actores políticos tienen que ser consultados, si ustedes quieren yo tengo un proyecto que lo podría distribuir.
Voy a otro: régimen electoral. Nos quejamos del exceso de dinero, pues podemos legislar. Cuando empezamos la negociación del ’96 le pedimos a Ernesto Zedillo que el tope de campaña presidencial fuera de un peso por ciudadano, entonces eran 65 millones, luego en esa misma negociación empezó a crecer como a 300 por la presión de los partidos. Entonces, ahora con cada reforma aumenta el tope de campaña y se baja la fiscalización, ¿no podemos legislar al respecto? Yo creo que sí. Clara habla del botín, ¿no podemos impulsar el servicio civil de carrera?
Entonces, lo que no podemos reproducir es ahora un pacto por México, eso no se vale, nos quitamos al aliado estorboso y ahora es condenado por la historia. Yo jamás estuve por el Pacto por México. No repitamos lo mismo, gracias.
JAVIER CORRAL
Hemos dado un poco más de tiempo para Porfirio, pero no debe ser la regla para todos los demás, aquí lo he hecho para economizar el conflicto, pero ahora sigue Fernando Elizondo.

FERNANDO ELIZONDO
Bueno, yo voy a tomar poquito tiempo, espero. Quisiera hacer referencia a un par de conceptos: primero uno que abordó aquí nuestro amigo Acosta Naranjo respecto al contraste entre instituciones y personas, porque ciertamente las instituciones son muy importantes en la gobernanza de un país y un país sin instituciones es básicamente un país dejado a la voluntad de u tirano, de un caudillo, de un mesías, y eso es una ruleta rusa, porque así como puede ser Marco Aurelio, puede ser Calígula, y más frecuentemente será Calígula, sin embargo, ¿qué se necesita para construir y que sean buenas y efectivas las instituciones? Se necesita buenos gobernantes, porque al revés tenemos el ejemplo, tenemos instituciones perfectísimas, aquí nuestro amigo debe ser testigo de ella, el sistema electoral es uno de los más perfectos en el mundo, sin embargo, nos la ingeniamos para vencerlo, para torcerlo, para violarlo, porque no hay la voluntad política de cumplirlo, sino de sobrepasarlo, y eso está en las personas no está en las instituciones.
Entonces, yo coincido en que son importantes las instituciones, se requieren las dos cosas, pero creo que estamos mucho más avanzados en instituciones que en calidad de los gobernantes, si no, hagamos una encuesta a ver cuántos procesos penales están por ahí pendientes contra gobernantes que han terminado su gestión.
La otra cosa es que yo quisiera aprovechar, porque nos observa mucha gente, sé que se está transmitiendo esto por Aristegui Noticias, Carmen Aristegui tiene un gran público, es importante que la gente entienda qué es eso del gobierno de coalición, y algo mencionó Gustavo, que se entienda y se vuelva, se divulgue este concepto y se vuelva un elemento que todos podamos manejar, y yo lo plantearía de esta manera: en la Constitución merced a reformas que se hicieron en años recientes. Se puede, y yo diría que en determinadas condiciones debería de ser forzoso que el gobierno, en particular el Gobierno de la República, si no tiene un respaldo mayoritario en el Congreso, tiene que sentarse a la mesa para negociar acuerdos con los grupos parlamentarios, partidos, facciones, independientes, como ustedes les quieran llamar, para conformar una mayoría. ¿Por qué? Porque esa mayoría es indispensable para poder avanzar en cualquier dirección, si no estamos condenados a situaciones en donde el presidente tienen en contra al 80 o al 85 por ciento de la población, o en contra o indiferente, y un presidente así no tiene ninguna capacidad de cumplir nada, está a merced del vaivén, de las olas para donde lo lleven. Ese es uno de los problemas que tiene México y el gobierno de coalición, esa posibilidad de sentarse a la mesa con los partidos o facciones integrantes del Congreso y llegar a acuerdos sobre cómo gobernar, a quién designar de ministro o de secretarios, etc. Es fundamental para que podamos tener gobiernos eficaces que puedan cumplir las cosas que se acordaron, las que se prometieron y no estén trabados en esta permanente e irremediable minoría. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias a Fernando Elizondo por su participación en el Encuentro Chihuahua. Tiene ahora el uso de la palabra Alejandra Barrales, gracias, Alejandra.
ALEJANDRA BARRALES
Muchas gracias, gobernador. Yo quisiera referirme a la sin duda enorme coincidencia que aquí hemos ratificado y que tiene que ver con ese diagnóstico tan lamentable, tan duro que está viviendo hoy nuestro país, en eso no tenemos duda, pero me parece que es muy importante el destacar sobre todo qué es lo que sucede o lo que puede suceder, el enorme riesgo que estaría corriendo nuestro país si nosotros, ante ese diagnóstico, no hacemos algo.
Estoy convencida porque además ya son muchos años los que tenemos luchando y promoviendo la democracia en este país, muchos, me atrevería a decir que todos sin duda de los que estamos hoy participando en este ejercicio, hemos sido desde diferentes trincheras promotores defensores de la democracia como la herramienta ideal para poder resolver los problemas de nuestro país. Lo que hoy nos está amenazando es que ese peligro que ante el desencanto de la democracia, cuando los ciudadanos ven que no obstante a tener todas esas herramientas, que nos ha costado mucho trabajo por supuesto, la gente sigue teniendo los mismos problemas, encontramos el desencanto de la democracia y el enorme riesgo es que entonces la gente piense en el autoritarismo como una posible solución.
Yo lo digo de manera muy objetiva, a la gente no le hace diferencia si tiene 32 gobernadores de un mismo partido o tiene 16 de oposición, si la gente sigue teniendo los mismos problemas: desempleo, miedo, violencia, no acceso a la salud, a la educación, ¿de qué le sirve eso a la gente? Entonces, ahí está un grave peligro que tenemos que atender y que tenemos que actuar en ese sentido.
Yo por eso reitero la importancia de que ante este diagnóstico aprovechemos esta oportunidad, vayamos adelante en la construcción de este frente amplio, un frente que permita la articulación de la oposición, pero diría de manera muy concreta cuáles deben ser los objetivos de este frente. Sin duda, es muy importante que este frente actúe sin egoísmos, con generosidad, que abra la posibilidad de que incluso el candidato que nos encabece pueda ser un ciudadano que no milite en ningún partido político y decía Clara, con justa razón, suscribo en esta parte prácticamente todo lo que ella dijo, la importancia de la participación ciudadana. Necesitamos empoderar a los ciudadanos, la única forma de atemperarnos a nosotros mismos en diferentes modalidades cuando llegamos a tener poder, es abrirnos a la participación ciudadana y me explicaría de manera muy sencilla: Clara pudo llegar a la Asamblea Legislativa, nos dio la oportunidad a los capitalinos de tener su experiencia, su visión, sus propuestas, a partir de la posibilidad de que vino el jefe de gobierno para abrir espacios para ciudadanos.
Clara, como muchos otros que participaron ahí, evidentemente no es militante de ningún partido, no tuvo ningún condicionamiento, la única condición fue participa, defiende lo que crees, propón lo que crees y ese es el ejercicio que estoy convencida que debemos de repetir y que nos da la oportunidad del frente amplio ciudadano. Yo concluyo solamente reiterando la riqueza enorme de escucharnos, de intercambiar opiniones y si todo esto lo llevamos a un gobierno de coalición, no estoy ofreciendo candidaturas, ni puestos, ni mucho menos, pero de lo que hablo es que el gobierno de coalición nos da la oportunidad de sumar todas estas visiones, todas estas experiencias y sobre todo, la oportunidad de mejorarle la vida a la gente. Muchas gracias y un enorme gusto haber escuchado a todas y todos ustedes.
JAVIER CORRAL
Gracias, nosotros a ti, Alejandra, muchas gracias. Santiago Creel Miranda en ejercicio de su derecho de réplica.
SANTIAGO CREEL MIRANDA
Muchas gracias, Javier. Una breve reflexión adicional sobre los gobiernos de coalición o este frente amplio en el que muchos de nosotros creemos se deba instalar el país.
Un gobierno de coalición, un gobierno plural, un gobierno de mayoría estable, nos permitiría ir de mucho mejor manera al origen de los problemas y quiero dar algunos ejemplos: cuando se habla de la violencia, de la criminalidad en el país, el nivel de debate está fundamentalmente en aplicar la fuerza del estado, entonces la discusión va, si debe ser un mando único, un mando mixto, es el nivel de la discusión; si la justicia oral debe ser de una manera o debe ser de otra, si debemos o no contar con una ley de seguridad interior, si debe participar más o menos el ejército, o que debe de hacer la policía, la federal, la estatal, la municipal.
Yo les aseguro una cosa y lo creo firmemente, si seguimos en esa discusión el problema va a seguir, va a persistir, no hay forma de abordar el problema de raíz, para eso se requiere un gobierno fuerte que tenga la voluntad política de ir a la raíz. Si hablamos de la violencia, este país por ejemplo, pues tenemos que abordar el problema del crimen organizado y si abordamos el problema del crimen organizado, tenemos que abordar el tema del tráfico de drogas y de la droga es un mercado que vale 25 mil millones de dólares en México y en Estados Unidos 10 veces, 250 mil millones de dólares es lo que vale el mercado de la droga. Ahora, ¿ustedes creen que con el nivel de discusión que estamos teniendo, de si mando mixto, de si mando… vamos a resolver el problema?, ¿cuántos ejércitos necesitaríamos para frenar el consumo de la droga?, ¿cuántos? No tenemos esos recursos, no tenemos esos ejércitos, debemos de abordar los problemas en su raíz, de eso trata un régimen cuando habla Gustavo, o al menos yo así lo interpreto.
Si hablamos de la corrupción, que es el tema central, muy bien, hemos discutido sobre un sistema nacional anticorrupción con buenas reglas, hemos avanzado sin lugar a duda, pero yo les aseguro, como lo aseguro en el tema de violencia, que no vamos a avanzar para combatir la corrupción si no arreglamos el tema que puso Fernando con toda propiedad, el tema de las personas. Un sistema anticorrupción, un procurador, un fiscal, un presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos que no sea autónomo e independiente echa a perder todo, todo, ¿qué fue lo que le pasó al INE? Alfredo y yo, presentes aquí, fuimos consejeros ciudadanos, el IFE y después el INE se cotizó, se hizo cuotas, hay que reconocerlo, es una autocrítica, y al cotizarse pues se fue por un camino equivocado. Lo que vemos ahí en el INE son representantes de partidos políticos, estaría bien pero que entonces así lo fuera.
Otro de los problemas para irnos al fondo, ¿queremos en serio arreglar la economía del país, el problema del bienestar, de la cohesión social?, ¿qué vamos a hacer con los monopolios, con los poderes fácticos?, ¿creen ustedes, sinceramente, que un gobierno de minoría política por mejores deseos que tenga, por mejores ideas o plataformas, se va a poder enfrentar a los monopolios económicos?, ¿creen ustedes que van a soltar esa concentración del ingreso que tienen y permitir entonces sí hablar de una política salarial clara? Para eso se requiere un gobierno de coalición, un gobierno que tenga la fuerza política, la fuerza de las ideas y sobre todo, la fuerza de la razón para hacer las cosas. Gracias.
JAVIER CORRAL
Muchas gracias a Santiago Creel Miranda por su participación con nosotros. Ahora tiene el turno para réplica o adicionar Jorge Castañeda Gutman.
JORGE CASTAÑEDA
Gracias, Javier, muy rápido. Yo creo que aquí tenemos una posibilidad de tomar algo como siempre muy pertinente, inteligente, que dijo Porfirio, de que no se van a sumar los candidatos independientes, yo no soy uno de ellos, pero aquí tenemos a uno que sí lo es, que hay más, a los partidos. Hay un problema ahí muy difícil, Fernando lo sabe también indirectamente, eso no sale, también es evidente que no se pueden sumar los partidos, todos, a todos los candidatos independientes porque dejarían de ser partidos y dejarían de tener intereses y eso no va a suceder.
Por eso sí me parece que la idea del frente amplio, que incluya, pero obviamente no se limite a partidos, a candidatos independientes, a activistas de la sociedad civil, a empresarios, a académicos, puede ser justamente esta solución intermedia, pero tiene que ser de verdad no puede ser simulada, si es una simulación no va a funcionar, si se reparten sólo puestos no va a… incluso los candidatos que les gustaría sumarse no sumarían a su gente, porque su gente se daría rápidamente cuenta que es una simulación, y a la inversa, si realmente se trata de que simplemente, bajo la cobertura o bajo el nombre de ciudadanía, vayan especies de submarinos de los partidos pues tampoco va a funcionar, porque también la gente se va a dar cuenta.
Entonces, yo creo que aquí hay la posibilidad de una solución de compromiso muy atractiva, para resolver un dilema fundamental que tiene el país: el rechazo generalizado, en todas las encuestas, a lo que Emilio llamaba y lo que algunos hemos llamado desde hace algunos años la partidocracia, por un lado, y por el otro, la inevitable participación y dirección de los partidos en elecciones, porque esos son los que tienen la sartén por el mango –yo no digo que para bien, pero es una realidad-. Entonces, cómo conciliar estas dos cosas, creo que este es un buen camino si se toma muy en serio y sin engaños o sin jiribilla, sin maniobras porque las maniobras no van a funcionar.
JAVIER CORRAL
Muy bien, gracias a Jorge Castañeda. Alfredo Figueroa Fernández tiene su turno de réplica.
ALFREDO FIGUEROA
Gracias, Javier. A ver, me parece que lo que Santiago Creel acaba de plantear y poner sobre la mesa, yo sé que se quiere celebrar la coincidencia aquí pero no está pasando en algunas cosas ¿eh? Sí hay un impulso porque haya una coincidencia pero perdón, lo que ha planteado Santiago es diferente a lo que ha planteado Alejandra porque lo que Santiago a planteado aquí es la importancia de un gobierno de coalición con un propósito específico y con temas clarísimos de frente.
No es que queremos hacer un frente amplio, perdón, no sé si eso funcione o no funcione, pero la discusión de fondo probablemente sí sea un frente que deba producirse pero tiene que producirse a la luz del debate de qué tipo de Estado tenemos que producir y cómo vamos a enfrentar los desafíos de ese Estado.
No empezar la discusión por ver cuántas alianzas son susceptibles de funcionar en el espacio público porque la desconfianza de la gente surge exactamente de ahí, de discutir primero la alianza y luego lo demás. A lo mejor es un problema de método y como esto es una réplica yo empiezo a citar a los colegas que han estado en la mesa, con los que también hay coincidencias.
Pero por ejemplo, yo no creo que la diferencia o digamos la diferencia en el resultado en el caso de Nayarit, claro que creo que es la alianza, pero eso no significa ninguna diferencia de gobierno, no significa eso, hasta que signifique, hasta que haya un proyecto que se estructura, que plantea, que modifica el estado de cosas; y tampoco me parece normalizar la vida pública diciendo “pues miren, la democracia existe porque un gobernador como Corral existe aunque se hayan desviado 250 millones de pesos para su adversario desde el poder público, pero a pesar de eso pudo ser vencido” o sea, tenemos que normalizar una democracia enfrentando la impunidad, esta es la manzana envenenada que volvió a la democracia la alternancia y que ya fracasó.
Si seguimos entendiendo que es la alternancia la equivalencia de la democracia estamos equivocando la ruta de discusión de los desafíos de la República, creo. De este modo, me parece que lo fundamental es esa discusión, si ustedes quieren antigua, de para qué el poder.
Un gobierno de coalición ¿para qué? ¿Para enfrentar este momento histórico? ¿Para reconstruir al Estado? ¿Para recomponer un acuerdo político y social en el país? A partir de qué programa, en qué tiempo, en qué momento y a partir de qué tamaño de coalición posible.
Para mí, el debate no es entre candidatos independientes con y sin comillas y entre partidos con y sin comillas. Para mí el debate es entre un proceso de democratización, entre demócratas y, perdón pero hay que empezarlos a nombrar, entre quienes quieren conservar un régimen de privilegios y autoritario en el país y haciendo como que no están ahí no vamos a modificar ese estado de cosas.
Sé que me estoy robando 20 segundos y digo una cosa que Ricardo que me parece muy importante que dijo Ricardo y que me parece que habría que suscribir: la construcción de la institucionalidad autoritaria pasa por la aprobación de Cervantes en la Fiscalía, eso es la expresión y la recreación de una institucionalidad autoritaria queriendo transitar en el tiempo.
El desafío es más que la decisión de unos senadores entrando y saliendo y de diputados. Lo que está en juego es mucho más que eso y por eso celebro que empecemos por discutir ya, en este momento, cuáles son las condiciones indispensables para la democracia y para enfrentar este ejercicio de restauración autoritaria, una vez de esas pasas porque ese fiscal no se quede en ese espacio por los próximos años en el país. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Alfredo Figueroa Fernández. Tiene ahora la palabra Clara Jusidman.
CLARA JUSIDMAN
Gracias, Javier. A ver, yo quisiera un poco entrar en esta discusión entre Acosta Naranjo y Fernando Elizondo sobres si son las personas o son las instituciones.
Yo coincido en que son las dos cosas porque si hay instituciones donde no haya contrapesos, la mejor persona, la moralmente más creíble llega al poder y el poder corrompe y entonces se quiere quedar en el poder.
Nosotros lo vivimos constantemente, buscamos candidatos ciudadanos que nos dicen que son maravillosos y no sé qué, llegan y dicen “nosotros vamos a estar solamente el tiempo establecido, no nos vamos a reelegir” y al ratito ya están buscando la reelección y comprando a los partidos políticos del legislativo para reelegirse.
Entonces, si no hay contrapesos, ni una buena muy buena institución ni un muy buen ciudadano van a funcionar. Yo sí creo que es importante la calidad de los ciudadanos que dirigen las instituciones pero hay un riesgo.
El otro tema, Gustavo, yo no creo que solo sea la diferencia en el hile y en lo energético, yo creo que hay una diferencia más profunda que tiene que ver cuánto estado y cuanto mercado y en ese nuevo pacto social sí hay que ver también cuánta participación de las familias, de la comunidad y de las personas y yo creo que ahí hay diferencias mucho más profundas que solamente lo moral, la parte moral de posiciones ¿no?
Y el otro tema que yo quisiera tocar es un poco el que tenemos que reconocer que hay cambios muy profundos en las instituciones desde la familia, la comunidad, el Estado a partir de la presencia de un neoliberalismo ya por 40 años, a partir de una violencia que ya tiene 20 años, en donde los modos de relacionamiento y de convivencia se han cambiado.
Si no lo tomamos en cuenta, yo pongo el ejemplo del INE: el INE no es cambiarle a la gente del Consejo General, el INE fue recapturado por el PRI a partir de la presencia de un funcionario electoral que se convirtió en consejero ciudadano y que lleva desde 1988 retomando todos los espacios; es quien decide cómo se forman las OPLES, es quien decide ahora vienen los cambios de los consejos locales, el señor es el que va decidir, o sea, ese instituto a pesar de que quisimos rescatarlo, de que quisimos convertirlo en un instituto ciudadano… ya no son los 11 consejeros, Santiago, el Instituto está absolutamente tomado en sus meollos, en su servicio profesional, los consejos ciudadanos están tomados por la burocracia electoral, del Tribunal… ahí esa institución está muy problemática como para ser la que organice las elecciones del 2018. Gracias.
JAVIER CORRAL
Muchas gracias, Clara Jusidman. Martha Tagle, en su turno de réplica.
MARTHA TAGLE
Gracias, Javier. Bueno yo quiero referirme un poco en el sentido de lo que decía Alfredo Figueroa, a lo que se ha manifestado como coincidencias que desde la lógica de los partidos han venido hablando en esta mesa y que justamente eso es lo que me parece que se tiene que cambiar.
Se ha hablado de que hay coincidencia en el tema de un frente, en el tema del cambio de régimen y de construir primero una agenda. Pero justamente la definición de qué significa esto me parece que se encuentra el meollo del asunto porque frentes, así como se dijo aquí, frente amplio no es nuevo, ya hemos tenido un frente amplio; alianzas entre izquierdas y derechas contra el PRI las hemos experimentado en varios estados y tenemos varios gobernadores que ya hasta salieron del gobierno y no ha cambiado nada.
Se habla de coaliciones de gobierno porque se requiere tener mayorías en el Congreso para que se apruebe una agenda. Perdón, pero ha habido acuerdos entre el Legislativo y el Gobierno y tenemos un sistema de cuotas y cuates y se han repartido lo mismo ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que magistrados del Tribunal Electoral, que consejeros electorales y, la cereza, contamos con un fiscal carnal.
¿Por qué? Porque los partidos se han puesto de acuerdo y han complementado una agenda como la del Pacto por México. Entonces ese no es el tema, el tema como decía Agustín ¿qué estamos dispuestos a ceder? ¿Vamos a seguir en esa lógica de vender un frente amplio porque hay que sacar al PRI, porque es el malo de la película? Por favor, todos han estado en esa mesa.
La urgencia implica darnos cuenta de eso y en este momento no presentar, envuelto de otra manera, la misma solución. Por eso he insistido en que esto tiene que ser un frente ciudadano, si en el mejor de los casos se habla de ciudadano que incluya otras causas, que incluya otras propuestas, que no solamente sea la clase que vaya a proponer lo que quiere la ciudadanía; la ciudadanía sabe lo que quiere, sabe dónde están los problemas, qué le duele, pero como decía Clara a la hora de la verdad ni se le escucha ni se le ve.
Es al revés, las cosas son al revés, no tiene que ir de los partidos hacía allá porque, también coincido con Guadalupe Acosta. Efectivamente, ya no estamos en la lógica del partido único pero y de qué nos ha servido la partidocracia. Para que se repartan entre otros partidos lo mismo y no dejen ni migajas a la sociedad.
Entonces me parece que la lógica debe ser diferente. Realmente poner por delante un asunto sí de cambio de régimen pero particularmente de transformación democrática. Me parece que en lo que han hablado sobre el autoritarismo reside en este adjetivo de transformación democrática del país, de hacer que la democracia signifique algo no solamente votos, la democracia debe de cambiar las condiciones de vida de la ciudadanía y eso es lo que la democracia no le ha ofrecido hasta el momento a la sociedad mexicana.
JAVIER CORRAL
Gracias a Martha Tagle por su intervención. Agustín Basave Benítez en su turno de réplica.
AGUSTÍN BASAVE
Gracias. Siempre he dicho que los mexicanos no hemos entendido que para que un discurso sea inmortal no tiene que ser eterno pero esta mesa está desmintiendo mi creencia. Voy a ver si me puedo ajustar al tiempo.
Si vamos a construir un frente amplio y si vamos a privilegiar en ese frente el programa sobre la alianza electoral, empecemos a demostrarle a la ciudadanía que podemos hacerlo. Empecémoslo ahora antes de empezar la discusión de lo electoral en el plano legislativo.
Aquí me dirijo particularmente a Ricardo Anaya en su calidad de presidente nacional del PAN y, aunque no esté aquí, a Dante Delgado como líder de Movimiento Ciudadano y por qué no, si está en la misma sintonía, a MORENA.
Y con toda la subjetividad de que soy capaz me voy a referir a iniciativas que he presentado ya en esta legislatura y a dos que estoy por presentar. Porque esas las podría apoyar el PAN, las podría apoyar Movimiento Ciudadano.
De las dos que presenté me refiero a la del voto blanco, que ya está dictaminada en la comisión de Puntos Constitucionales pero está parada porque el PRI la bloqueó. Se dictaminó junto con la de Pedro Kumamoto y ¿cuál es la idea? La idea es darle valor al voto nulo y en la medida en que se ponga un recuadro en la boleta electoral que diga “voto blanco” y la gente cruce ese voto blanco, a mayor número de votos blancos menor dinero a los partidos políticos, esa es la idea. Es una forma de empoderar al ciudadano.
Ahí está, esa ya está dictaminada nomás que no le quieren entrar, pero con el apoyo del PAN, con el apoyo de Movimiento Ciudadano, la podemos empujar.
Luego está otra iniciativa que presenté, esa todavía no se dictamina, que es para crear las Leyes de Ordenamiento Constitucional. Un estrato intermedio entre la Constitución y las leyes secundarias, leyes orgánicas, constitucionales les llaman en España, leyes de Desarrollo Constitucionales y yo les llamo “Leyes de Ordenamiento Constitucional”.
Es ese escalón, ese espacio intermedio entre la Constitución y las leyes secundarias para descargar ahí el fardo reglamentario de la Constitución, aligerarla y poder, ahí sí reordenarla y rehacerla. Es el primer paso hacia una nueva Constitución.
Y de las otras dos que voy a presentar, una que ya tengo lista que voy a presentar en el próximo periodo de sesiones que tiene que ver con que los consejeros del INE se elijan no de tres en tres, sino de uno por uno para que no haya cuotas. Uno por uno para que prevalezca la neutralidad porque en política no se fía a futuro, no se puede decir “este me toca a mí, dentro de un año o dos te toca a ti”, eso no funciona. Uno por uno escalonados, elegir a los consejeros del INE.
Y finalmente, la del régimen semi parlamentario, no gobiernos de coalición, semi parlamentarismo porque, lo platicábamos anoche, la superioridad, la ventaja del parlamentarismo sobre el presidencialismo es que, para efectos prácticos, en el parlamentarismo hay una sola mayoría: la mayoría del parlamento que define el gobierno; y en el presidencialismo hay dos mayorías, la del Congreso y la del presidente y cuando no coinciden empiezan los problemas, entonces vayamos a una sola mayoría.
Yo creo que en eso podemos estar de acuerdo y termino con un tema que no es quizás legislativo pero que también nos puede unir, yo no creo que haya discrepancias en torno a él, es el tema de Trump. Lo mencionaba Jorge hace un rato, este gobierno cometió el error histórico, original, el pecado original de haber traído al candidato antimexicano a la presidencia de Estados Unidos a México a hacerle, para efectos prácticos, un acto de campaña en Los Pinos.
Apostaron por Trump. Peña Nieto y Videgaray le apostaron a Trump, lo ayudaron a ganar, le dieron votos. No sabemos si le dieron votos, uno o diez o mil pero le dieron votos. Quienes vimos el spot final de Trump en su campaña, vimos que aparece la escena vergonzosa, humillante de Trump con el Escudo Nacional a sus espaldas, con el presidente de México a su derecha como algo que lo ponía a nivel de jefe de Estado, very presidential.
Eso no lo podemos olvidar. Cada vez que Trump haga algo contra México hay que recordar quiénes apostaron por él y quiénes lo ayudaron. Y cada vez que Peña Nieto y Videgaray actúen como actúan siempre ante Trump, con sumisión, agachamiento, recordemos que ellos le apostaron a Trump y que Trump está ahí en buena medida porque lo apoyaron mucho en su discurso anti mexicano pero lo más increíble, lo apoyó el gobierno mexicano pese a ese discurso anti mexicano.
No caigamos en el error, es a lo que iba y con eso termino, creo que es un error cuando nos dice el presidente “es que estamos enfrentando al gran enemigo de Trump, Estados Unidos, la súper potencia. Unámonos los mexicanos, unidad nacional”, ¿unidad nacional ante la humillación? Cuando el presidente de México nos lleva al abismo y camina hacia el abismo lo vamos a seguir, ¿es patriótico seguir a quien nos lleva al abismo? Es antipatriótico, no caigamos en ese error de decir “ahorita sí, unámonos porque entonces sí es el extraño enemigo, entonces vamos a unirnos en torno al presidente”. No nos podemos unir en torno a un presidente entreguista, pusilánime, o a un canciller entreguista y pusilánime que hace así actuar al presidente de la República. Gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Agustín Basave Benítez por tu intervención. Ahora tiene la palabra Gustavo Madero Muñoz en su turno de réplica.
GUSTAVO MADERO
Muchas gracias, Javier. A ver, el momento de gloria de la democracia de México a mi juicio 1911. En mayo después de la Batalla de Juárez se va Porfirio. Madero entonces no decide, le dicen “órale vámonos ahí…” no estaban Los Pinos todavía, “vámonos ahí a Palacio” y dice “Ni maíz, convoquemos elecciones”, y el vato gana con el 90% y en noviembre entra ¿Qué pasó? Chingón, no desmanteló el régimen.
Segunda experiencia: 2000. 70 años del PRI, pa’fuera. Fregón ¿Qué pasó? No fueron 15 meses, fueron 12 años, no desmanteló el régimen, ergo, 2018, a ver si le entendemos a la película de qué se trata ¿eh? Desmantelar el régimen.
Ahora, Martha, la coalición, primero es frente amplio para un gobierno de coalición para desmantelamiento de estructuras para un cambio de régimen. Esa es la película completa, no partidos, no lo fraccionemos. Es un continuo, es una sola cosa.
La diferencia, Clara, de lo que me formulas parece que es lo mismo de Fernando, no. Tú dices ciudadanos, él dice gobernantes, buenos gobernantes; tú dices buenos ciudadanos, yo me quedo con tu expresión.
El próximo presidente de México va ser un ciudadano porque todos somos ciudadanos. No me metan en esa lógica de que hay ciudadanos puros y por ser político eres impuro, ni maíz, no te la compro.
Tenemos que entender que hay ciudadanos hijos de la fregada y ciudadanos nobles y políticos que tratan de cambiar el estatus quo y políticos que quieren los privilegios; y ahí es donde se divide la regla en cuál es tu propósito, para qué quieres el poder ¿para el estatus quo o para cambiar las condiciones?
Creo, estoy convencido que todos los que estamos aquí queremos cambiar las cosas y sí podemos resaltar nuestras diferencias pero yo insisto en que nos urge, que nos conviene, que necesitamos identificar las coincidencias porque son más fuertes cuando tenemos coincidencias que cuando nos deslindamos.
Es necesario en política deslindarse, si no, no podemos ni hacer campañas. Lo que es muy difícil es construir acuerdos, y este es el momento a mi juicio de conjugar una oración juntos, un frente amplio para un gobierno de coalición, para un cambio de régimen mediante el desmantelamiento de las estructuras económicas políticas. Así se llama la película, a mi juicio.
Tenemos las condiciones, tenemos la ventana, tenemos la urgencia y la necesidad y si no platíquenme de la alternativa que está bien, la visualizamos, tenemos un abismo ahí, un elefante en medio que se llama “método para el candidato”, te la compro.
Eso nomás nos obliga a hacer política, generosidad, capacidad de ser y no ser cada uno y de dar la sorpresa a los mexicanos de que se puede aspirar a esta transición abortada, a esta transición procrastinada que ya necesitamos.
Democracia, no nada más política, democracia económica, democracia social que es inclusión y ahí créeme que no tenemos diferencias. Tú dices “qué tanto mercado y qué tanto Estado”, a ver, mucho Estado no gobierno, mucho Estado. Yo quiero fortalecer al Estado y no al gobierno.
Hay quienes asimilan lo mismo y hacen un estatismo, yo quiero un Estado fuerte que le haga frente a los poderes fáticos y a las desigualdades y tenga la potencia y por eso el frente amplio para tener potencia electoral y política de gobierno para cambiar las cosas en nuestro país. Muchas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Gustavo Madero Muñoz. En su turno de réplica, Emilio Álvarez Icaza.
EMILIO ÁLVAREZ ICAZA
Gracias. Hemos platicado de distintas formas que es un momento histórico. Yo espero que la buena tierra de Chihuahua, que ha sembrado otras semillas históricas dé su fruto. Acá en frente se sembró la semilla con Hidalgo, acá estuvo Juárez, acá fueron las fuerzas claves para la Revolución, Villa, Madero; hace 30 años, espero que sea otra vez buena tierra.
Por supuesto que hay que entender… yo no sé, Guadalupe, si es peor o mejor que el 88 pero que estemos contando fosas clandestinas, que tengamos el número de desaparecidos que tuvo la dictadura argentina, que tengamos una parte de nuestro país en Estados Unidos y que pasa lo que pasa, nos lleva a una situación de emergencia nacional y me parece que todos hemos convenido con eso, una crisis en todo el orden.
Por supuesto que hay que reaccionar a ese tamaño, hay que reaccionar así y de lo que estamos hablando es que, efectivamente, un gobierno de emergencia nacional, lo que sucede es una crisis de tal magnitud que hay que reaccionar así y no hay cuenta pequeña que dé, no hay cuenta pequeña que dé y ahí me parece que se han puesto elementos de consenso.
Por supuesto, no podemos esperar al 2018 para enfrentar al PRI, ni a Peña ni a su camarilla. Por supuesto que hay una regresión autoritaria, Jorge lo dijo y lo dijo Alfredo, la simulación no suma, la simulación resta porque ya hubo alianza en Puebla, en Oaxaca y en Sinaloa, ya lo dijo Martha, esa película ya la vimos y no cambiaron las cosas.
Tampoco nos ayuda mucho un mapa con distintos colores cuando en este país el hambre sigue siendo un tema fundamental, hay gente en este país que se va a dormir con hambre y no sabe al día siguiente qué va comer. Entonces, el colorcito en el mapa no cambia la diferencia porque no es un partido político, es una cultura política que se ha reproducido. Sí, por supuesto, el programa de la coalición tiene dos tiempos, ya ahora por supuesto con temas como el Fiscal Carnal, el Sistema Anticorrupción, o sea, no podemos irnos así al 2018 con el INE, como si el cuatro de julio no hubiera pasado nada; y por supuesto, el programa para el 2018, la coalición para hacerla verosímil empieza ya, ahorita.
Tu decías la oposición empieza ya, bueno me parece entonces que sí toca, ya Agustín puso algunos elementos en la mesa y los que se consideren, pero ese tema se empieza a construir. Hay que dar mensajes sustantivos hombre, gobiernos más sencillos, diputados renunciando a sus privilegios, se necesitan mensajes que hagan verosímil, ya, no esperar al 2018 ¿cómo para qué?
La emergencia está ya, la crisis de confianza está ya. Se necesita, y subrayo alguna de las ideas que ha dicho Ricardo, vamos, sí toca el sentido de para qué el poder, para qué el Estado, para eso surgió la iniciativa ahora, para recuperar la transición democrática.
Tenemos más discurso que recursos pero allá vamos. Porque eso es lo que queremos como horizonte para nuestras hijas, para nuestros hijos, para nuestro pueblo.
A ver, asumamos. Tenemos una deuda con la niñez, con los jóvenes, con las mujeres, con los pueblos indígenas, con las personas LGBTI en este país y la lista es larga. Ahí está la deuda, y por supuesto que toca, platicábamos algún día con Alfredo, en la cosa pública, en las personas que aquí estamos sentadas, la pregunta no puede ser “¿qué va a pasar con mi persona? ¿Qué va a pasar con mi partido? ¿Qué va a pasar con mi grupo?” esa no puede ser la pregunta en la cosa pública. En la cosa pública es ¿Qué va a pasar con mi país?, ¿qué va a pasar con la institución en la que estoy? ¿qué va a pasar con el gobierno que represento?, ¿qué va a pasar con la confianza que la gente me depositó?, ¿qué va a pasar con el Estado que queremos?, esa es la pregunta de la cosa pública.
Y lo que tenemos es una clase política que se ha quedado en la primera pregunta, ¿qué sigue para mí? Eso ha envenenado la transición. Necesitamos recuperar el horizonte que le dé mirada a la gente para que no se vaya a dormir con hambre. Muchísimas gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias, Emilio Álvarez Icaza. Tiene la palabra en su turno de réplica Guadalupe Acosta Naranjo.
GUADALUPE ACOSTA NARANJO
A ver si me alcanza tantas. Primero que sí, estoy de acuerdo que las personas y las instituciones son complementarias, no pueden ser de otra manera. Yo le apuesto más a la construcción de instituciones porque creo que ayudan, claro que si llega una persona buena y honrada eso ayuda mucho más. No tengo diferencias en esa, mi énfasis es mucho más puesto en la construcción de instituciones que solo esperar a una persona buena.
Pero, compro lo que dice Madero, hay que ver la película completa. ¿Para qué queremos el poder? ¿Para qué queremos ganar? Efectivamente hay que ver la película completa y yo digo “queremos el poder para reformar el poder”, porque si esperamos que se reforme en estos meses por parte del PRI pues se pueden esperar sentados porque no va pasar, no va pasar ni con un video, por más gente que lo mire en Facebook o en Twitter.
Necesitamos ganar el poder para reformar el poder. Por eso sí cuenta qué pasó en Nayarit y que pasó en Coahuila y Edomex, sí cuenta. En Nayarit fuimos unidos y en Coahuila fuimos divididos, tan sencillo como eso y en Nayarit compañeros, dejen les digo porque si piensan que allá la elección fue a toda madre, bien bonita, no. La CNC llevó a un responsable nacional por sección del PRI, por sección, un operador nacional. El día de la elección, solamente en Tepic, tuvimos más de 30 detenidos por un fiscal que sigue manejando en Nayarit la policía y que está detenido ahorita en Nueva York a un lado de la celda del Chapo Guzmán. Más de 30, cuántos detenidos, le pregunté yo a Horacio Duarte, tuvo MORENA en Edomex, ninguno.
Hubo mucho dinero, pero la violencia que nosotros vivimos allá la derrotamos porque fuimos unidos, porque no permitimos que el voto se dispersara, porque antepusimos el interés general al propio. A mí no me gustaba el candidato, yo tenía otro y perdimos y asumimos apoyar al que ganó ¿Eso lo vamos a hacer en el 2018? ¿Unidos hasta que el candidato nos divida? O vamos a ser capaces de anteponer el país por delante del interés personal con un programa, por eso lo he dicho, que luchamos y conseguimos alternancia.
La alternancia es necesaria, pero es absolutamente insuficiente. Pero también cambio sin alternancia no sé quién lo mire. La alternancia es necesaria pero absolutamente insuficiente, hay que reformar el poder político en México y, por ejemplo, ¿qué vamos a hacer de septiembre a diciembre del año si ganamos? Pues reglamentar los gobiernos de coalición.
Entre septiembre que entre un Congreso con mayoría opositora, en ese momento de gobierno y diciembre antes de que entre el presidente, hay que reglamentar los gobiernos de coalición que ya estará en la Constitución para que no sea una concesión graciosa del Ejecutivo.
Tenemos que rediseñar el poder político en México que es lo que no hemos hecho, que es lo que no hemos hecho porque cuando llegamos al poder nos gusta como está, concentradito, con un montón de botones, tenemos que reformar el poder, esa es nuestra tarea.
Por eso la película es completa y un pendiente, que aquí lo he mencionado, es el tema social compañeros, la terrible desigualdad producto de un modelo económico que fracasó y que tenemos que revisar porque, como bien se dice aquí, hay que tener una opción preferencial por la gente que menos tiene. No por los que más tienen, esos se defienden bien.
Por último termino, por eso digo lo de la táctica ahorita, ahorita como bien dice o ahora como bien dice ahora, ¿qué vamos a hacer hoy? ¿Vamos a enfrentar a Televisa o vamos a estar quedando bien con Televisa?
Derechos de audiencia, que tanto peleamos Santiago, ¿qué hicimos? Debemos de pararlo en el Senado, eso es ahora, ahora. Con ese fiscal ¿qué vamos a hacer ahora? ¿Lo vamos a dejar pasar? No.
Y cosas concretas, nuestros gobernadores tienen que hacer un planteamientos a la Federación. Hombre, hasta en campaña se vuelve uno oposición, en cualquier lugar del mundo pero queremos que nos pasen con alfombra roja. Que equivocados están, por más débil que esté el PRI va defender con los dientes, con uñas, con dinero conservar el poder. No nos va dejar pasar.
Tenemos que ganarnos el derecho de gobernar y eso es junto con la gente, empujando causas, luchando por la reforma del poder, eso es lo que nos toca hacer hoy, si queremos de verdad aparentar que por lo menos peleamos por el poder, lo otro nos van a ganar, nos van a volver a derrotar, no nos deben dividir.
JAVIER CORRAL
Gracias a Guadalupe Acosta Naranjo por su intervención. Tiene ahora la palabra en su turno de réplica Ricardo Anaya Cortés.
RICARDO ANAYA CORTÉS
Muchas gracias, gobernador. Voy a ser muy breve. Creo que una pregunta obligada ya a estas alturas del foro es ¿qué sigue? Yo le quiero pedir a Javier Corral y, por supuesto, asumamos todos nuestra responsabilidad en el caso, de que este ejercicio continúe hasta que llegue a buen término.
Yo te agradezco muchísimo la convocatoria y te pido que esto, Javier, continúe porque has logrado algo verdaderamente excepcional.
Claramente siguen cuatro momentos. Primero, el del ahora en todo sentido de la palabra y la agenda no hay necesidad de repetirla y no sé, Guadalupe, no sé si ganemos todos esos temas porque efectivamente no tenemos mayoría pero tenemos que dar esas batallas. Esa es la agenda del ahora, ir a dar esas batallas, estar en el lado correcto de la ecuación en todos esos dilemas que aquí se han planteado, sea cual sea el resultado.
Segundo, la construcción del programa. Esa agenda mínima de la que hablaba Jorge. Sí hay suficientes coincidencias para que construyamos una agenda mínima de profunda transformación y de cambio de régimen que el país demanda.
Tercero, el frente amplio para enfrentar la elección. Yo en eso estoy absolutamente de acuerdo con Guadalupe, lo cual no está peleado con lo que ha dicho Martha, no es una alianza de partidos, es un frente amplio con los ciudadanos, con organizaciones de la sociedad civil, ahí está el modelo Chihuahua, sí se puede hacer. Pero si nos dividimos no lo vamos a lograr, solamente yendo juntos.
Y cuarto, el gobierno de coalición. Un gobierno de coalición que nos de la mayoría estable que permita hacer realidad ese cambio de régimen y esa realización de programa. El reto es cómo le hacemos para que realmente suceda en los hechos lo que aquí hemos platicado, seres humanos felices con capacidad de resiliencia, dijo Clara, me encanta; que nadie se vaya a dormir con hambre dijo Emilio. La fórmula la planteó Agustín, que nunca lee un texto, y que bueno que ahora leyó porque me parece que fue extraordinario lo que aquí dijo.
Si de veras asumimos que la pregunta no es qué nos va tocar a cada quien sino qué le toca ceder a cada cual, si de veras más allá de la retórica asumimos que primero está el país y después organizaciones, partidos, proyectos personales por legítimos que sean, yo estoy convencido que sí lo podemos lograr.
De parte del PAN estamos listos. Gracias.
JAVIER CORRAL
Gracias a Ricardo Anaya Cortés por su intervención. Cuauhtémoc Cárdenas.

CUAUHTÉMOC CÁRDENAS
Yo creo que aquí en esta reunión todos hemos escuchado muchas cuestiones, yo diría la mayoría de cuestiones con las cuales coincidimos y seguramente hay algunas que tenemos diferencias, no coincidimos, tenemos quizá visiones distintas respecto a matices, etcétera.
Creo que aquí lo mencionó Ricardo Anaya al iniciar esta última intervención, queda pendiente qué sigue y creo que Javier nos tendría que, no a nosotros, no a los mismos, pero tendría que convocar ya para tratar un primer tema, que a mí se me hace muy importante, respecto a todo lo que aquí se ha dicho ¿cómo vamos a lograr que haya una autoridad electoral en la cual tengamos confianza?
¿Cómo se va evitar que haya dinero indebido en las elecciones? ¿Cómo se va evitar que haya intromisiones de altos funcionarios en las elecciones? Tenemos entiendo que son 30 elecciones entre unas y otras el año próximo y el papel de la autoridad electoral va resultar fundamental.
Entonces invitaría a Javier a que convocara a una reunión para ver qué medidas y qué cambios tendrían que empezarse a dar, por cuáles tendríamos que empezar a insistir para poder tener una autoridad electoral confiable y sólo terminaría haciendo una consideración. Se nos va decir que no hay tiempo, que ya los tiempos electorales están encima; todos sabemos que los tiempos formales empiezan entiendo que el 8 de septiembre, sin embargo, creo que para corregir, para iniciar cambios siempre el tiempo es oportuno y me parece que en este tema siempre sería oportuno iniciar los cambios indispensables para tener ya una elección o 30 elecciones confiables y elecciones confiables de ahí en adelante.
JAVIER CORRAL
Gracias ingeniero. Hemos llegado al final y creo que se han cumplido los objetivos con los que fue convocado este encuentro. Uno de ellos, muy bien detectado por Emilio Álvarez Icaza, era precisamente el de orear el debate sobre la necesidad de conformar en el país un frente amplio opositor, ciudadano, democrático, como se le llame, y salirnos de lo discreto a lo que es un derecho ciudadano, que los asuntos públicos se discutan públicamente. Lo hemos logrado porque en la diversidad de puntos de vista, de enfoques, está la riqueza de ese propósito, en el que yo creo absolutamente.
Y lo hemos hecho en Chihuahua porque Chihuahua es México y porque muchos de los cambios en el país no se entienden sin Chihuahua; y porque, aunque la política es local, Chihuahua no milita en el aldeanismo político. Lo único que no queremos ser es aldea, queremos ser nación honrando la historia de nuestros próceres, el valor, el temple, el compromiso.
Hay una idea común en esta mesa, con matices, todos queremos que cambie el régimen político y estamos en la gran tarea de definir qué debe sustituirlo, ¿cómo delinear ese nuevo régimen?, si semi parlamentario, semi presidencial, y sobre todo a partir de qué fórmulas.
Se ha hablado del frente amplio opositor, democrático o ciudadano. Con modestia pero con gran entusiasmo les pido que puedan observar el modelo de Chihuahua, fue una alianza ciudadana que trascendió a los partidos y que supo incluir en las propuestas una visión social de hondo calado. Suscribimos aquí una de las agendas sociales más profundas de los últimos 30 años en la historia de Chihuahua.
¿Cuál es el método para formar un frente amplio entre tanta diversidad y tanta diferencia, a veces ideológica? Hay quienes hablan de las encuestas, de los métodos abiertos, de la elección abierta a la ciudadanía, eso es lo accesorio. El único método posible es la altura de miras, no hay otro.
La altura de miras es voltear a ver al país, por encima de intereses personales, partidistas, grupales, de movimientos sociales, causas independientes, con comillas o sin ellas.
Ha dicho Jorge Castañeda y yo quisiera interpretar que la altura de miras significa sin engaños, sin juegos, sin manejos dobles, sin propósitos ulteriores o escondidos sino abiertamente, públicamente, qué nos une, qué nos separa y qué podemos posponer por un tiempo para hacer avanzar lo esencial en el país; porque la agenda mínima no es tan mínima, es una agenda programática, no es ideológica, no nos confundamos.
El problema del país no es una discusión ideológica, es una discusión programática porque lo esencial ha dejado de tener vida y necesitamos reconstituir esos valores fundamentales de las instituciones democráticas, nuestra agenda mínima es democratizadora, hemos vuelto a tener que volver a luchar por la democracia y yo estoy absolutamente de acuerdo con el planteamiento del ingeniero Cárdenas y en lo que a mí me toque y me corresponda sin mermar las responsabilidades que tengo con Chihuahua, aceptaré continuar este esfuerzo y, por supuesto, tratar de darle seguimiento a lo que aquí ha sucedido.
Pero una idea adicional, una más y luego una despedida, despedida temporal. Cuando hablamos del gobierno de coalición, que es una aproximación al régimen parlamentario, porque con qué trabaja un gobierno de coalición, ¿cuál es la materia prima de un gobierno de coalición? La materia prima de un régimen parlamentario es la pluralidad que es el mejor fruto de la democracia y no el obstáculo.
El gobierno de coalición necesita salirse de una idea muy históricamente distorsionadora de nuestros esfuerzos, el tlatoani como aquí se dijo por parte de Santiago. Seguimos apostando a que va venir una persona, hombre o mujer, que va venir a salvar el país y todo está en ese candidato a la presidencia de la República. Ese es el gran problema.
Aquí se dijo por Acosta Naranjo y otros lo han dicho de otra manera: este frente durará unido hasta que el candidato lo separe. Pues entonces hay que salirnos de esa consideración y pensar que un gobierno de coalición no solamente comparte las responsabilidades del Poder Ejecutivo entre las fuerzas plurales sino que incorpora otros elementos, como ya se dijeron aquí y como lo ha planteado espléndidamente Jorge Castañeda en una conversación que tuvimos para organizar este encuentro.
Tenemos que incorporar los factores de decisión, las Cámaras del Congreso, las principales gubernaturas, el jefe de gabinete que planteaba Santiago Creel, los elementos que dan no solamente una mayoría estable al país sino una gobernabilidad democrática. Y tenemos que abrir el espectro y no estar pensando en uno sino estar pensando en 10 ó 12 ó 20 a los que tenemos que incluir en un acuerdo de esta naturaleza.
Pero desde ahora, porque eso de que ya se ganó la elección y luego hacemos el gobierno de coalición, eso ya lo probamos y no funcionó, ha sido el gran engaño y yo creo interpretar a Jorge cuando dice “pero sin engaños”, porque el gobierno de coalición debe tener un valor fundamental, la inclusión desde ahora en la toma de decisiones para sentirnos que somos parte todos ¿a partir de qué?, de una propuesta ciudadana y no cupular de partidos.
Yo creo en eso, pensé que deberíamos de terminar este encuentro con un ideal: el ideal de la unidad. Estando en Chihuahua, la tierra de Gómez Morín, pensé en una de sus mejores alocuciones. Permítanme citar a Gómez Morín como un personaje universal, no partidista, al constructor de instituciones.
Déjenme trasladarles una idea gomezmoriana: vamos abrazados a la fe que proclamamos, seremos en nuestra invencible esperanza, saludando alegres las caras amigas, gozándonos de las nuevas caras compañeras y deseando caminar juntos con los que antes nos acompañaron y volverán hacerlo jovialmente y sin reproches cuando otra vez se junten los caminos y vuelva a ser patente que no es en la sombra de conjuras ni en la mística torcida del milagrismo, ni en la politiquería de cualquier especie sino en la pública, efusiva comunión en aquello que nos es común y parejamente nos incita y nos obliga. Apartando lo que nos separa, apretando lo que nos une, disputando lo disputable sin dejar de pelar reunidos, juntos por lo indiscutible, juntos como hombres y mujeres libres no como querubines. En el campo despejado y claro de una convicción idéntica, sin verdades a medias ni ocultos propósitos. Es así como podremos cumplir este deber y este sueño que tenemos de darle a México un cambio de régimen.
Gracias a todos por haber participado.

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